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LOS COMERCIANTES DE ROPA DE TRUJILLO EN EL SIGLO XV: LA FAMILIA DE PIZARRO

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Por Dr. Hugo R. Ludeña

Las declaraciones de los testigos interrogados en 1529 en la Información para otorgarle el Hábito de los Caballeros de Santiago a Francisco Pizarro revelaron información completamente desconocida acerca de su infancia, adolescencia y juventud. A partir de esa información durante el siglo XX los historiadores le dieron mayor énfasis a los datos que se refieren al origen hidalgo de sus parientes paternos, con el afán de ennoblecerlo y borrar la llamada “leyenda porcina” difundida por el cronista  Francisco López de Gómara desde mediados del siglo XVI.

Sin embargo, la misma información ofrece detalles muy importantes sobre la madre de Pizarro y sus familiares maternos, que habrían sido mal interpretados, al haberlos considerados como una familia humilde de honrados labradores.

Los testigos reiteraron que Francisca Gonzáles,  la madre  de Pizarro, era miembro de “la familia de Los Roperos”, es decir de comerciantes de paños y ropa, y  aunque desde hace mucho tiempo se ha considerado equivocadamente que se trataba de “humildes labradores que vivían de su trabajo”, otras fuentes aclaran que se trataba de un  importante gremio, como los gremios de los sastres, zapateros, calceteros, carpinteros, herreros, etc. normados por lo menos desde el siglo XII por ordenanzas que establecieron  sus fueros y obligaciones.

Para los cristianos esos eran oficios artesanales viles y bajos, realizados generalmente por judíos, moros y conversos. Aunque los moros, estaban más bien dedicados a la agricultura, es conveniente recordar que en todos los pueblos de Espana  había familias de judíos  ricos dedicados al comercio, a la recaudación de impuestos y al préstamo de dinero; y judíos pobres dedicados a  trabajos artesanales.

En  el siglo XV en Trujillo había familias de judíos que tenían casas en la plaza y en la aljama y eran comerciantes ricos. También había familias de pequeños comerciantes, pero no se trataba de  gente pobre.  Entre los pobladores había dos facciones que tenían el poder económico: los seguidores de la poderosa familia de los Cohen y los seguidores de la facción de los Barchillón.

Los hidalgos  cristianos tenían el poder político a través de los Alcaldes y los Regidores del Ayuntamiento y también estaban divididos en varios bandos. La familia de los Cohen, eran comerciantes de telas y roperos y apoyaban al bando en el que militaban los Pizarro en los problemas locales.

LOS TESTIGOS DE 1529

Francisco Pizarro se fue de España hacia las Indias en 1502 y permaneció entre Santo Domingo, las costas del Caribe y en Panamá  más de 27 años, antes de volver en 1529  para la suscripción de la capitulación de Toledo con la Corona.  Ese mismo año un freile de la Orden de Santiago se trasladó  de Montánchez a  Trujillo para recibir las declaraciones de los testigos que informarían sobre la genealogía  de Francisco Pizarro en el trámite que seguía para que se le otorgue el Hábito de Santiago.

Algunos testigos declararon que conocieron a los familiares por la línea paterna, considerados como los testigos nobles e hidalgos, personas importantes de Trujillo que conocieron al capitán Gonzalo Pizarro, el padre de Francisco Pizarro. Como la hidalguía se transmitía, por la línea paterna, no se le ha dado mucha importancia  a las declaraciones de la gente llana que conocía a la familia de la madre de Pizarro, Francisca Gonzáles, de la familia conocida como “Los Roperos”, considerándolos como “humildes labradores que vivían de su trabajo.

LAS DECLARACIONES DE LOS TESTIGOS

El testigo Alonso García Torvisco declaró en 1529  que conoció a Francisco Pizarro porque lo vio nacer, y conoció  a sus  padres y abuelos  paternos y maternos. Es el primer testigo que dio el nombre de la madre quien dijo que se llamaba Francisca Gonzáles y que el padre de ella se llamaba Juan Mateos

La declaración de la séptima testigo, María de Carvajal indica que conocía  a Francisca Gonzáles  de vista, habla e conversación “y la vio estar en la casa de las freylas de la puerta de Coria” y  conoció a una hermana de Francisca llamada  Catalina. El testigo humilde Antón Zamorano, estaba casado con  Catalina Gonzáles, o sea que era tío de Francisco Pizarro. Declaró que los padres de Francisca fueron Juan Mateos y María Alonso. Vecinos y naturales de Trujillo.

Un primo hermano de María Alonso se llamaba  Alonso Ropero quien estaba casado con  Juana García,  Dijo que Francisco Pizarro nació en la casa “de uno que se llamó Juan Casco e que ahora ha oído decir que está en la Corte de Su Majestad”. Ines Alonso, “la Barragana”, declaró que lo vio nacer a Francisco Pizarro. Juan Casco debió ser el segundo marido de  la abuela materna de Pizarro.

Algunos historiadores afirman que  bien pudieron llamar a la madre de Pizarro al uso de entonces, Francisca Gonzáles, La Ropera. Si Francisco Pizarro también perteneció a la familia de “Los Roperos”, estos formaban familias importantes de Trujillo durante el siglo XV dedicadas a actividades comerciales.

TRUJILLO EN 1478, EL AÑO DEL NACIMIENTO DE FRANCISCO PIZARRO

La  documentación encontrada en Simancas por historiador hebreo Haim Beinart deja la  impresión de que en Trujillo eran frecuentes las controversias e inclusive peleas abiertas entre las familias judías, donde también tomaban parte los cristianos. Los problemas mayores se referían a los  impuestos que les imponía la Corona y los documentos revelan la intensidad de la vida en la ciudad. Entre los judíos ricos de Trujillo  había numerosos recaudadores del impuesto de la Alcabala, la leva especial para la guerra de Granada, el impuesto de la Santa Hermandad, etc. Algunos judíos de Trujillo  recolectaban impuestos fuera de su pueblo y los más poderosos tenían vínculos  con Abraham Senior, el Rab Mayor designado en la Corte  y protegido de la Corona.

Los judíos tenían  casas dentro y fuera de Trujillo y entre sus personajes más ricos estaban Dona Vellida, la familia  de los Cohén y los Barchillón. Hay poca información sobre los líderes de la comunidad judía de Trujillo, pero se conoce que Fernando de Trujillo,  cuando todavía era judío,  fue Rabí  de los conversos refugiados en Palma, (Cerca de Córdoba)  y que antes de su conversión fue Rabí en un pueblo de Ecija   en los anos 70s del siglo XV, y que después  tomó su nuevo nombre.

Los judíos estaban generalmente asociados a los conversos en sus negocios. La familia Cohén tenía  negocios con el converso Gonzalo Pérez Jarada quien era Regidor de Trujillo y  recolector de impuestos. Este  le daba un trato especial a Cohén  y compartían ciertos ingresos con él:

“…que prestaba dinero a algunos judíos  mercaderes porque se lo rogaban  y le daban

parte de algunas reses  que ganaban en sus pleitos y cobrajos y procuraba por ellos, en especial por los Cohens que era gente de honra…”

Isaac Saboca o Saba de Trujillo  era un colector de impuestos en Cáceres. Cuando él tuvo pérdidas por más de 300,000 maravedíes, le encargaron a Pérez Jarada recolectar esa suma para el tesoro. Pérez Jarada lo arrestó de lo cual Saboca  murió en prisión. Los hijos de Saboca protestaron contra Pérez Jarada, quien los hizo azotar en público en 1485.

Los reclamos financieros y las demandas se hacian públicas solo si  eran vistas a nivel judicial, y las relaciones conflictivas entre los judíos de Trujillo se debían a las demandas entre las facciones, y a las denuncias y quejas elevadas ante la Corona,  donde abundaban las acusaciones falsas y maliciosas.

Durante la segunda mitad del siglo XV, la economía de Trujillo se basaba en  actividades comerciales, artesanales y agropecuarias a cargo de los tres grupos étnicos tradicionales: cristianos, moros y judíos. Desde muy antiguo existía al igual que en el todos los centros poblados de la península, una importante población de conversos, es decir de cristianos nuevos.

Los cristianos y los conversos acudían a las iglesias de las diversas congregaciones religiosas bajo la fe católica;  los judíos podían reunirse en las sinagogas y los musulmanes en sus mezquitas. Pero muchos “cristianos nuevos” continuaban practicando secretamente su religión, tratando de convencer a los conversos para que vuelvan a su antigua religión. Estos eran denominados “marranos” y los  acusaban de ser falsos cristianos, o judíos embozados, y por eso eran sospechosos y vigilados constantemente.

Los judíos trujillanos se dedicaban principalmente al comercio de paños, telas, lino, etc. y podían tener tierras de cultivo como viñedos que eran trabajados por su servidumbre de moros y cristianos pobres, a pesar las prohibiciones que existían para evitar que los miembros de las tres etnías se junten.

DOS ANTIGUAS FAMILIAS DE TRUJILLO: LOS PIZARRO, HIDALGOS, Y LOS COHEN, JUDIOS

Un documento del 9 de junio de 1477 dado a conocer por Haim Beinart, da luces  sobre un grave conflicto en la  comunidad judía de Trujillo, un año antes del nacimiento de Francisco Pizarro.  David Cohen y su hijo eran miembros de una rica e importante familia de comerciantes de paños y ropa de Trujillo, y fueron acusados de haber causado la muerte de de David (Davico) el hijo de Isaac Saboca  y el caso fue llevado ante el juez de Trujillo.

Indudablemente eso trajo el deseo de venganza entre los Sabocas y los Cohens, pero gracias a la mediación del  Corregidor se consiguió un compromiso de perdón entre esas dos familias. Durante la permanencia de la reina en Trujillo ese año,  David Cohen y su hijo le pidieron que confirme ese compromiso. La intervención de las autoridades locales era un paso para calmar las  rivalidades entre los judíos, y cuando no era suficiente, acudían a las más altas autoridades reales.

Los judíos de Trujillo estaban dedicados a una amplia  variedad de negocios y la ciudad  era un centro bien conocido de  fabricantes y comerciantes de ropa, donde se podía traer mercadería desde muy lejos. Las relaciones de negocios descritas solo representan una parte  del amplio rango de actividades  en las que estaban involucrados los judíos y cristianos. Ellas muestran claramente  las estrechas relaciones que existían  entre esas dos comunidades y los problemas que se generaron tanto en Trujillo como en el resto de España.

EL ESTABLECIMIENTO DE LA INQUISICION  EN TRUJILLO EN 1478

Al instaurarse la Inquisición en España a partir de 1478 se acentuaron las persecuciones, confiscaciones y expulsiones masivas de  algunas regiones y las conversiones compulsivas  masivas, con el consecuente aumento de la población de conversos o “cristianos nuevos” y marranos. El “marranismo” fue un fenómeno por el cual numerosos conversos practicaban secretamente las costumbres religiosas hebreas dirigidos por conversos llamados “anussim”, que quiere decir convertidos contra su voluntad, quienes propiciaban reuniones clandestinas con los conversos, para incentivarlos a volver a su antigua fe o a mantenerla secretamente en el ámbito familiar y social.

Dos de las familias más antiguas y numerosas de Trujillo eran la de los Pizarro, hidalgos que vivieron en la Villa y en la Plaza, y los Cohén, judíos ricos dedicados a actividades comerciales y a la recaudación de impuestos, y que fueron  muy protagónicos en la vida social y cultural en Extremadura. Los Cohén vivían en la Rinconada, en la zona del arrabal.

Según el historiador peruano Raúl Porras Barrenechea, los antiguos Pizarro provenían de Asturias, como casi todos los linajes hispánicos, y habrían participado con sus armas en la recuperación de Trujillo de los moros en 1232. Otro historiador, el trujillano don Clodoaldo Naranjo, afirma que en 1280 hubo en Trujillo un Gonzalo Sánchez Pizarro, principal del linaje de los Añascos, padre de los Añascos Pizarro. Descendiente de éstos fue Hernando Alonso Pizarro, el padre del Capitán Gonzalo Pizarro quien  nació en 1439 según Porras. (Porras: 1978: 10)

LOS COHEN, Y LOS ROPEROS DE TRUJILLO

En la segunda mitad del siglo XV los judíos de la aljama de Trujillo estaban divididos en dos facciones. Una  parte de la comunidad apoyaba  a  la familia de los Barchillón; la otra agrupaba a los seguidores de los Cohén. Las familias de los hidalgos Pizarro y los Vargas que vivían en a plaza apoyaban al grupo familiar de los Cohén.

Una de las actividades económicas de principal importancia en Trujillo era el comercio de telas, a cargo de los Cohén, quienes además eran prestamistas  y artesanos dedicados a oficios productivos. Ellos tenían el monopolio de los paños de color  y eran fabricantes de vestidos. Tenían propiedades inmuebles  y era una de las familias más ricas, por lo menos desde 1347, entre los que destacaban don Çague y don Sayas, hijos de don Yusef Cohén.

El tesorero, repartidor de impuestos y escribano de la aljama de Trujillo  era Abraham Cohén quien tenía numerosos enemigos y temía por su vida y su patrimonio, por lo cual sus familiares  solicitaron protección de la Corona. Por esa razón, en febrero de 1485 se expidió  una carta de protección a nombre de Salomón, Yuzá, Çague, Abraham, Jacob y Mosé Cohén, de profesión traperos.

Con motivo del repartimiento de la lanza del ayuntamiento, el 22 de diciembre de 1490, la aljama confiscó bienes a Yuçé Cohén, Isaac y a su sobrino David. Pero después, la Corona resolvió que, en lo sucesivo, las ejecuciones de bienes para afrontar las deudas colectivas de la aljama se efectuasen con el concurso de los veedores y mayordomos de los repartimientos de la ciudad.

Pero los desmanes de los directivos de la aljama contra la familia Cohén prosiguieron debido a que los dirigentes tenían por norma recurrir a la hacienda de las familias más acaudaladas para el pago de los tributos fiscales. Los Cohén eran  partidarios de la familia de los Pizarro de Trujillo en los asuntos del Ayuntamiento,  y en las revueltas entre las facciones de la aljama, los Pizarro estaban del lado de los Cohén.

La aljama era controlada por la facción de don Mayr Barchillón, y los abusos de poder del clan de don Mayr y sus parientes eran frecuentes. Acentuando el pago de las  gabelas sobre la solvente familia Cohén. Durante dos siglos la familia de los Cohén era conocida como una familia de “roperos”. Era una familia rica dedicada también a la recaudación  de impuestos de la ciudad, los cuales eran sacados a remate todos los anos por los Regidores y Alcalde del Ayuntamiento.

ORDENANZAS DE LOS ROPEROS

El “gremio de Los Roperos” era muy antiguo y de mucha importancia, porque eran los encargados de  la venta de la ropa hecha que requería la población. Estos tenían bajo sus órdenes a algunos sastres y ambos gremios se normaban por ordenanzas que establecían que:

“Cualquier persona que no esté incorporada  en el gremio, no pueda tratar en las cosas que pertenecen a su tráfico, bajo pena (de multa) de cuatro ducados de vellón.”

Para pertenecer a un gremio en calidad de maestro, o aprendiz, los interesados debían ser examinados y calificados por un oficial, para lo cual se designaba un veedor que certificaba la calidad de su trabajo.

En el caso de la familia de Francisca Gonzáles de quien se decía que “era de la familia de los roperos”, algunos autores hay considerado que serían comerciantes de ropa vieja, pero eso no parece acertado, porque esos comerciantes también tenían sus ordenanzas y se les llamaba  “mauleros o ropavejeros”. Todos solían ser sastres y podían tratar con piezas de paño pequeñas. (Ordenanzas de Roperos: 1637) y Pleitos entre los mercaderes roperos y sastres (1638-1641)

TRUJILLO EN 1480

En 1480 Francisco Pizarro tenía apenas 2 anos de edad, y el elevado número de demandas por deudas presentadas por los judíos de Trujillo a la Corona indica que había gran cantidad de dinero circulando en la villa. . Mucho del dinero era por préstamos hechos con altos intereses pero los problemas mayores se originaban  en deudas por mercancías por pagar entre judíos y entre judíos y cristianos. Ese año, Abraham Barchillón  servía de Asmas (Beadel) en Trujillo, era el pregonero de la comunidad judía  y su oficio era recolectar el aceite para la sinagoga.

El 18 de abril, los monarcas ordenaron a Sancho del Aguila, el Corregidor de Trujillo, para que se atienda un litigio entre los judíos  Juce Peco, Luis de Mérida, Yuda Alelu  y Sancho el odrero sobre la propiedad de una casa que Peco reclamaba y  se dispuso que lo vean los jueces locales.

Un mes después, en  las Cortes de 1480  se debatió sobre la forma de aislar a los judíos, y la Corona dio unas reglas sobre las propiedades y  las casas de los judíos y los moros. Los dos grupos étnicos tenían  problemas debido a la orden para que se proceda a la separación de sus viviendas en Trujillo.

Juan Cachopo, por encargo de la comunidad judía apeló ante la corona contra Sancho del Aguila quien  le había impuesto una multa a la comunidad  porque no habían cumplido la orden de separar sus viviendas y ocupar su nueva localización. Al ano siguiente  en un litigio presentado por un grupo de cristianos contra sus vecinos moros, la corona propuso un canje de terrenos. Yuzá, un espadero moro no quería venderle su casa a un Diego López.

El 16 de octubre  1483 se produjo una grave acusación contra los judíos Abraham Cohén  Yuce Cohén y Samuel Negro (De Nero), quienes habrían cometido el delito de  recorte de moneda. La corona ordenó al fiscal para que vaya a Trujillo y los supuestos implicados fueron investigados y arrestados. Pero poco después se demostró que habían sido acusados falsamente por sus enemigos.

Otra acusación que frecuentemente hacían los cristianos a los judíos y conversos era de practicar rituales satánicos y otras hechicerías. Una grave acusación  se produjo el 24 de septiembre de 1485, cuando Moshe Jabalí fue acusado por Schlomo Barchillón  de ser   brujo y adivino. El Rabí Mayor de la Corte, Abraham Senior, recibió la orden de la Corona de  anular su queja contra  Barchillón por  haber denunciado a Jabalí ante el Corregidor, ordenando  que se investigue su caso. Barchillón ofrecía en su denuncia presentar 30 personas que podían testificar. De acuerdo a las reglas de esa época, Jabalí debía demostrar su inocencia

Otro caso que se vio ese mismo año fue el de un converso llamado Cristóbal Manrique quien  fue juzgado por la Inquisición  y  quemado en la hoguera en 1489 o en los primeros dias de 1490. El presentó una demanda contra Shem Tov Atejar  de la Villa de Deleitosa, cerca de Trujillo por 300,000 maravedís que le debía.

En 1485 Francisco tenía 7 años y vivía con su madre Francisca Gonzáles, y los casos mencionados  ilustran la inseguridad general que reinaba en Trujillo,  donde los judíos y su comunidad  eran una presa fácil del acosamiento de las autoridades.

EL AUTO DE FE DE 1485 EN GUADALUPE

En 1485 cayeron lluvias torrenciales en Andalucía y probablemente en Extremadura. Pero el acontecimiento más relevante fue  el Auto de Fe que  se realizó en la Villa y Puebla de Guadalupe en Extremadura donde  condenaron por  judaísmo a varias familias  de la comarca de Trujillo. El mismo ano,  en Logrosan, tierra de Trujillo, residía Maria, mujer  de Pedro de la Torre, condenada también por delito de judaísmo. Al parecer, dos de los apellidos más comunes  en Extremadura  en el  último tercio del siglo XV eran Gonzáles, Alonso y Martín, muy frecuentes en la familia materna de Francisco Pizarro.

Una mujer llamada Leonor Gonzáles, La Trujillana, fue reo de la inquisición en el auto de fe.  También fueron   penitenciados  por el delito de judaísmo, Rodrigo Alonso Roznique, y el  judío don Mosé, trapero de profesión y  su mujer  Juana  Gonzáles, que se hacia llamar doña Blanca. (Hervas: 2008: 64)

El 14 de Febrero de 1486 la comunidad judía de Trujillo estaba empeñada en los trabajos de la sinagoga para lo cual un grupo de conversos era investigado por la Inquisición  porque  Rodrigo de Cuellar, vecino de Herrera  confesó ante los inquisidores que con  Alonso Gonzáles Donoso y Rodrigo de la Peña, conversos como él, habían donado dinero para una capa  para ser usada  en la sinagoga de Trujillo.

Pero los principales problemas en Trujillo tenían  que ver  con los perjuicios que alegaban en cuanto a sus propiedades debido a los cambios de ubicación de viviendas. Algunos  tenían casas en las áreas de los cristianos y fueron obligados a dejarlas,  pero había discusiones sobre los títulos.

El sentimiento anti-judío se había incrementado, aunque la judería de Trujillo tenía una buena reputación. Allí estaban ubicados los hospedajes de Isaque Romero y David Cohén en La Rinconada donde se hospedaban los visitantes importantes y los líderes de la comunidad. Los hombres de negocios de Trujillo  y  los judíos vivían en la misma área.

También se sabe que en la Plaza tenían sus casas Dona Vellida e Isaac Saboca, dos judíos adinerados. La comunidad judía estaba restringida en su tránsito hacia la Plaza y las puertas de la judería se cerraban cuando las campanas del reloj  daban las 9 de la noche.

Pero los problemas que más alteraban la vida de los pobladores de Trujillo eran los procesos judiciales por deudas de dinero entre particulares y por el pago de impuestos con el ayuntamiento. Este año,  en Julio, se presentó una demanda sobre los pagos del  impuesto de la Alcabala  en un proceso entre  Shem Tov Almaleh, Diego Pizarro y Alonso de Robles.

En 1486 Francisco Pizarro era un niño de 8 años. Ese año se produjeron violentos incidentes contra los judíos en Trujillo cuando el ayuntamiento requirió a los leñadores que llevaban sus mercancías a la Plaza Mayor “para que no se entretuvieran en la plazuela de los judíos”. Los leñadores y forasteros, entraban a la plaza Mayor que desembocaba en la Rinconada.

LAS PROHIBICIONES CONTRA LOS JUDIOS DE 1487

La Semana Santa en el mundo cristiano era dedicada a la oración, y a la celebración del culto religioso durante el cual se escenificaba la vida pasión y muerte de Jesucristo, y los sacerdotes predicaban el odio a los judíos, culpándolos por la crucifixión y muerte de Jesús. En 1486 la comunidad judía de Trujillo fue atacada durante la  Pascua por un grupo de cristianos quienes lanzaron piedras a sus casas  causándoles destrucción y daños.

Ante las  fuertes tensiones y enfrentamientos  entre las comunidades de cristianos y judíos, estos últimos pidieron la protección de la Corona. Al año siguiente, el 15 de marzo de 1487 la corona repondió   al pedido de la  aljama trujillana.  La comunidad judía estaba ansiosa de recibir una protección especial para esa fecha del año. Pero solo se ordenó que durante la Pascua  permanezcan en sus casas, para evitar las provocaciones a los cristianos.

Durante la Semana Santa debían abstenerse de trabajar  y no hacer negocios fuera de sus casas con el fin de no dar ningún pretexto para las provocaciones locales. Por esos días  llegó la noticia que  los Reyes Católicos habían  rendido a Málaga y tomado muchos prisioneros moros. Por esa época, el capitán Gonzalo Pizarro estaba en la guerra contra los moros.

En 1488 la comunidad judía reclamó a la Corona porque Alonso de Hinojosa había ganado un juicio contra Moshe Barchillón. Pero Barchillón presentó una apelación   y le ganó en otra audiencia en 1489

Ese año, el capitán Gonzalo  Pizarro  tendría unos 30 años  y continuaba en la Guerra de Granada, Francisca Gonzáles unos 28 años y Francisco Pizarro unos 10 años. En la Rinconada de la judería vivían la familia Cohén, aliada de la familia de los hidalgos Pizarro. Por entonces, el paisaje urbano de Trujillo había cambiado y debido a la expansión urbana,  la judería se hallaba en un lugar privilegiado,  en uno de los extremos de la plaza Mayor, frente a la iglesia parroquial de San Martín. Al no haber una cerca que aislara a la judería de la plaza Mayor, la judería  parecía una prolongación del barrio cristiano.

EL LIBRO DE ALBORAIQUE DE 1489

El Alboraique representaba un monstruo mitológico, en un intento de representar la mezcla cultural de los judíos conversos españoles. Es también  el título de  un volumen dedicado a criticar las actitudes de los judíos conversos que circuló en Extremadura en copias manuscritas e impresas  el 15 de diciembre de 1489:

Comienza el tratado que se dice Alborayque el cual trata de las condiciones y malas propiedades que tienen los conversos judaizantes”.

El libro describía a los conversos, tachándolos de hipócritas, pseudo-profetas, crueles, inhumanos, engañadores, traicioneros, pomposos y soberbios. Se les acusaba de “practicar el pecado nefando” y que  “la sodomía era venida de los judíos”, el pecado por excelencia, que representaba la degeneración. El autor  sostenía que entre los conversos de Castilla apenas se encontraría un hereje, mientras que:

en el reino de Toledo, Murcia, Andalucía y Extremadura apenas hallaredes de ellos christianos fieles”.

Se supone que podría haber sido escrita  por Torquemada y fue muy común en aquel tiempo.  Auguraba el fin del mundo y  una nueva destrucción de España a causa de los pecados  de los conversos. Ese año los Reyes Católicos tomaron  Baeza, Almería y Almunecar, noticias que alborotarían a Trujillo y suscitarían la alegría de la población, porque en la guerra había numerosos trujillanos. Francisco Pizarro  y su  madre debieron conocer los festejos de estas nuevas.

LA VIDA EN TRUJILLO EN 1490 Y LOS ESCANDALOS DE DONA VELLIDA

En 1490  Cáceres y Trujillo eran  señoríos de Realengo, y ese año, el cabildo  Trujillano añadió una ordenanza  estricta para que  a cualquier persona que transitara después de la hora establecida,  se le confisque  su ropa y seria multada con 200 maravedís. Los judíos apelaron ante  la Corona y el 29 de octubre de 1490 el Corregidor Diego Arias de Anaya recibió una orden real indicándole que se entere si era verdad la publicación de dicha ordenanza y que si es justa, que se haga cumplir, y si no que se enmiende. El Corregidor  tuvo que hacer una investigación y cuidar que no se cometan abusos contra los judíos.

También se producían constantes conflictos debido a las deudas por préstamos, y ese ano Ça (Isaac) del Sobrado le ganó un juicio a Santób Almaleh de Medellín por 10,000 maravedíes por ropa que Santob había traído para él, pero Santob no le pagó mediante medidas dilatorias y pretextos. El recaudador de impuestos de Trujillo era Shlomo Almela y su familia, recaudaba los impuestos de la Alcabala con Rodrigo del Atalaya.

Para recaudar este impuesto habían puesto una garantía de 500,000 maravedíes, probablemente el importe del impuesto, con un garante que fue Sancho de Vargas. Este  era un miembro prominente de la facción de los Pizarro.

En 1490 Yusef Cohén de Trujillo  debía colectar para Diego de Jerez, Deán de la iglesia de Plasencia, la suma de 400,000 maravedís que él debía. Cohén alegó que solo le podía pagar una parte. Cohén fue un gran empresario e hizo lo que pudo para salvar su patrimonio. El 17 de Agosto, Meir Barchillón  recibió de la Corona  una autorización para  ejecutar una demanda que había hecho contra  Alvaro de Hinojosa y Diego de Torres que eran partidarios de los hidalgos Pizarro.

En 1490 la vecina más rica e importante de Trujillo era una viuda judía  llamada  dona Vellida. Pero su prestigio estaba muy mellado, porque el Corregidor Diego Arias de Anaya  la hizo arrestar, azotar en público y pasear por el pueblo en un burro. Luego fue expatriada de Trujillo y la mitad de su propiedad fue confiscada a favor de la Corona.

Según ella, el Corregidor la había acusado de tener relaciones con un cristiano llamado Juan Ruiz. Pero ella declaro que habría sido torturada por Ruiz. La corona ordenó una investigación y después de dos días de arresto fue pasada al Corregidor. Dona Vellida fue sentenciada por la Inquisición debido a su vida escandalosa y fue ejecutada. Probablemente murió después del 31 de Octubre de 1491 Sus hijos Meir y Salomón junto con Yuce, iniciaron una acción judicial para reclamar lo que consideraban su derecho de herencia. (Beinart: pg 23)

LOS PLEITOS EN LA SINAGOGA EN VISPERAS DEL FIN DE  LA GUERRA DE GRANADA EN 1491

Trujillo era notoria por sus peleas locales y facciones y en la sinagoga también había serios problemas que  formaban parte de la vida de la comunidad. El Fiscal de la Corona informó en agosto de 1491 que había un problema  en la comunidad judía por las escaleras construidas por un grupo de judíos de la facción de Meir Barchillón,  su hijo Ephrain Barchillón, Rabí Alfandary,  Bueno Machorro, Barcillay Follequinos,  y su hermano Culema Ibn Yaesh y don  David Alfandary.

La  familia Cohén (Isaac, Abraham y Yuce) y sus parientes,  se oponía al nuevo arreglo de la escalera y apelaron a  Abraham Senior, el Rabí mayor del reino. El problema para la corona era  acabar con las peleas locales que podían degenerar en una guerra local  entre judíos y cristianos  envueltos en las facciones mixtas.

El alcalde y el alguacil de la ciudad acudieron a la sinagoga para aquietar los ánimos y los caballeros de la ciudad socorrieron a los judíos de su parcialidad. La facción de los Barchillón, Alfandary y los Chávez se enfrentaron a la servidumbre de la facción de los Cohén y Pizarro. El 26 de septiembre el bachiller Fernando de Morales recibió la orden de investigar la pelea que había sucedido en la sinagoga, pero el asunto quedó sin solución cuando estaba a punto de consumarse la caída de Granada.

En 1491 Francisco Pizarro tendría  13 anos de edad  y debió ser testigo de los problemas de los judíos en la sinagoga. La comunidad de conversos habría tenido que conocer también lo que sucedía en un pueblo tan chico.

EL FIN DE LA GUERRA DE GRANADA EN 1492

Desde que se estableció la Inquisición en  España  1478 hasta 1492 pasaron 14 años de tensiones entre los cristianos, y judíos. A pesar que los conversos, por ser cristianos nuevos, no debían estar incluidos en las persecuciones, siempre fueron considerados sospechosos y despreciados debido a sus antecedentes religiosos, pero también, por la prosperidad económica alcanzada por su apego al trabajo financiero, comercial y artesanal y a su espíritu solidario y comunitario. Algunos sostienen que no se puede separar a los judíos de los conversos, porque ambos estaban unidos en una común persecución.

El triunfo de los Reyes Católicos en 1492 en Granada determinó la integración de la Corona de Castilla, y sus reinos en torno a la religión cristiana. Ellos decretaron la conversión obligada de los que quisieron quedarse en España, y la expulsión de los judíos más fieles a su fe en una nueva diáspora. Ante la inminente salida de España de los judíos, se produjo una nueva conversión masiva y bautizos de los que tuvieron que quedarse, evitando así ser quemados en la hoguera.

Casi simultáneamente con la fase final de la Guerra de Granada y acabada la Reconquista, lo más trascendente de ese tiempo fue el apoyo que le dio la Corona  a la empresa de Cristóbal Colón en su intento de buscar una ruta marítima al Asia por el oeste, dando lugar al descubrimiento de América.

Por entonces, miles de judíos y conversos tuvieron que huir a Portugal y al resto de Europa. Otros lograron embarcarse con Colón en su primer viaje a las Indias. Rodrigo de Triana, de quien se dice que fue el primero en avistar tierra en el nuevo Continente, era  un converso morisco, y su padre por la misma fecha murió quemado por la Inquisición por comerciar con los judíos.

Los judíos y conversos estaban convencidos que si se quedaban en España serían  perseguidos, mientras que en las Indias tendrían la oportunidad de descubrir nuevos territorios para lo cual debían integrarse a las redes comerciales judías  establecidas en  Sevilla y en las Islas del Caribe.

Mientras tanto, los conversos se volvieron cada vez más recelosos, porque en cualquier momento podían ser acusados de continuar con sus costumbres hebreas. Los marranos tuvieron que llevar una vida subterránea, siempre amenazada por el aparato inquisitorial  y la suspicacia de una opinión pública  que veía a los judíos judaizantes,  e incluso a los conversos sinceros, como  enemigos naturales del catolicismo.

En 1492 Francisco Pizarro era un adolescente y tendría 14 anos, y su madre Francisca Gonzáles unos 32 anos, cuando el capitán Gonzalo Pizarro regresó de la  Guerra de Granada, donde llegó a ser alférez y abanderado, después de haber luchado a duelo con los moros en dos oportunidades, conforme lo declararon varios testigos.

Algunas declaraciones de testigos en la Información de 1529 para otorgarle el Hábito de Santiago a Pizarro afirmaron que sabían que Francisco era hijo del capitán Gonzalo Pizarro y nieto de su abuelo el Regidor Gonzalo Alonso Pizarro, y que lo vieron siendo mancebo en su casa.

Es posible que Francisco Pizarro tuviera  relación con su padre y su abuelo cuando era un adolescente por ser Trujillo un pueblo chico donde los vecinos se conocían. Sin embargo, todo indica que no vivió en la casa de sus familiares paternos sino con la madre y que  tuvo una educación bastante plebeya, como después lo manifestaría en sus costumbres de adulto.

A partir de 1492 toda instrucción religiosa relativa al judaísmo resultó imposible en España. Los judíos de los siglos XV y XVI habían aprendido su fe, tradiciones y costumbres  a través de la tradición oral y para los  marranos la única posibilidad de salvar sus vidas era la huida  al extranjero, o bautizarse y cambiarse de nombre, adoptando un nombre cristiano de algún santo, o  el que le impusieran sus padrinos o el sacerdote a cargo de las conversiones masivas.

Después de 1492, muchos judíos adoptaron nuevos nombres: Abraham Leví  podía continuar en sus antiguas actividades bajo el nombre de Pedro Sánchez, o  Juan de San Juan. De allí que a partir de entonces, resulta muy difícil saber quienes eran realmente “cristianos viejos”

Desde el establecimiento de la Inquisición en España en  1478 hasta el fin de la guerra de Granada en 1492, Francisca Gonzáles con sus  hijos y sus familiares Roperos, fueron testigos de las conversiones masivas de los judíos y de la diáspora de  los más renuentes a  convertirse al cristianismo y a la pérdida de sus bienes, y pudieron conocer de las crueles persecuciones y abusos de los inquisidores.

FRANCISCO PIZARRO EN LA GUERRA DE ITALIA 1495- 1498

Entre 1495 y 1498 Francisco Pizarro tendría entre 17 y 20 años  y todo indica que estuvo en la primera campaña de  las Guerras de Italia. La prueba de que estuvo en Italia fue mencionada oficialmente en una Real Cédula de 1537  que le concedió escudo de armas propio:

“…de vos el marqués don Francisco Pizarro” y  “…de los muchos, continuos y antiguos servicios que nos habéis hecho… en Italia” (Del Busto: 2000: 60: Tomo I)

Por entonces, todos los españoles que fueron a la guerra de Italia estuvieron bajo las órdenes del Gran Capitán, Gonzalo Fernández de Córdoba, en una campana en la cual el reino de Nápoles fue dividido entre España y Francia.

Es posible que Francisco Pizarro haya ido con su padre quien destacó en las guerras, y era práctica común de  la época, que los hombres de guerra de un poblado fueran a las guerras cuando estaban en edad de servir con toda su familia. De ser este el caso, Francisco habría tenido identificación con sus familiares paternos, cuando todavía no había nacido ninguno de sus demás hermanos, por cuanto Hernando Pizarro, el mayorazgo, nació veinte  años  después que Francisco en 1498

LA LLEGADA DEL PRINCIPE A TRUJILLO EN 1496

El 1496 Francisco Pizarro habría estado todavía en la guerra de Italia y mientras tanto, el  7 de julio se presentó en Trujillo con todos los poderes necesarios, un hidalgo joven, criado del príncipe don Juan, comisionado para recibir el Señorío de la  ciudad y fortaleza  que le habían otorgado  los reyes, sus padres, recientemente. Por tratarse del hijo y heredero de los monarcas, Trujillo sintió verdadero orgullo al  verse objeto de merced tan distinguida y el 7 de julio de 1496, y en la iglesia de San Martín, ante Juan de Hinojosa teniente de corregidor y de los regidores, fue recibido y aclamado con un gran  ceremonial el príncipe Don Juan,  representado como Señor de Trujillo, de sus rentas, alcabalas, penas, pechos, pleitos, honras y demás, y se le entregó a continuación la fortaleza.  Este señorío duró pocos anos, hasta su muerte.  (Naranjo: 1983: 178)

EL RETORNO DE FRANCISCO PIZARRO DE ITALIA: DE 1499 A 1501

En 1499 Francisco Pizarro debió regresar de la Guerra de Italia a Trujillo, donde sería  testigo de algunos acontecimientos importantes que  quedarían  en su memoria, pues tendría 21 años de edad. Trujillo entonces no era una gran ciudad, pero  contaba con unos dos mil  vecinos, lo que la hacía mayor que Cáceres. Su importancia estaba  basada en el control que ejerció  sobre los pueblos y villas de su jurisdicción. (Varón: 1996: 25)

El Cabildo de Trujillo estaba integrado por un corregidor y por diez regidores,  entre los cuales estaba Hernando Alonso Pizarro, abuelo paterno de Francisco Pizarro, elegido por el linaje de los Altamiranos. En 1500 y 1501 estuvo presente en la elección de Regidores y habría tenido 71 años. (Naranjo: 1983:178)

Al entrar el siglo  XVI, debido a las persecuciones y conversiones forzosas,  en algunas regiones de España había crecido una generación de conversos  sin conocimientos de las prácticas judaicas. No conocían la lengua hebrea ni tenían  libros que les sirviesen de guía  y lo único que poseían era la tradición oral y la posibilidad  de rememorar las antiguas costumbres.  Desde 1449, los Estatutos Limpieza de Sangre habían creado una atmósfera  de recelos, donde los individuos  que se sabía o sospechaba  de ser de origen judío,  se hallaban constantemente vigilados.

Pero la situación de los judíos y conversos era cada vez  de más riesgo, porque además de las ordenanzas contra los judíos ya conocidas, en 1501, los Reyes Católicos promulgaron dos pragmáticas que establecían que ningún reconciliado por delito de herejía, ningún hijo ni nieto de quemado hasta la segunda generación pudiese tener oficio de Consejero Real, oidor, secretario, alcalde, alguacil, mayordomo, contador mayor, tesorero, ni ningún otro cargo, sin especial permiso de la corona. Ese tipo de estatutos empezó a hacerse común, en las órdenes militares o religiosas y gremios, demandando prueba de pureza de sangre como condición de admisión.

En 1501 se firmó el decreto por el cual los mudéjares  (musulmanes) debían convertirse o serían expulsados, con excepción de los del Reino de Aragón, y ese fue el último año de permanencia de Francisco Pizarro en España.

Antes de salir de España, Francisco Pizarro  pudo haber conocido y tratado a su abuelo el Regidor de Trujillo, y saber que su padre el Capitán Gonzalo Pizarro estaba en la carrera de las armas fuera  de España. Sin embargo no se tiene ninguna certeza al respecto. Habrá que repetir, emulando al Dr. José Antonio del Busto: Podría haber sucedido, como podría no haber sucedido.

A partir del viaje definitivo de Francisco Pizarro de España a las Indias en 1502, no se volvió a saber  nada más acerca de sus familiares con los cuales habría estado relacionado hasta la edad de 24 anos. La madre de Francisco Pizarro, Francisca Gonzáles, debió tener por entonces unos 42 anos y  otros hijos, de los cuales solo se conoce  a Francisco Martín de Alcántara. Que pasó con la madre de Pizarro y sus familiares maternos después de 1502? No lo sabemos

FRANCISCO PIZARRO ERA DE LA FAMILIA DE LOS ROPEROS

Todos los historiadores que han estudiado la vida de Francisco Pizarro, tanto españoles como peruanos, han insistido reiteradamente en demostrar su filiación con los hidalgos de Trujillo y de ser descendiente de “cristianos viejos” por sus cuatro costados. Sin embargo, también están de acuerdo en que durante su infancia y juventud fue un personaje oscuro, criado rústicamente al lado de sus parientes maternos. Pizarro no recibió  educación elemental ni aprendió  a leer y escribir, lo cual indica que estaba integrado a su limitado círculo familiar  y al entorno social villano del arrabal trujillano,  caracterizado por ser un barrio pobre de la calle de los Tintoreros, según el historiador Raúl Porras.

Por ser su madre de la familia de “los roperos”, es decir del gremio de los comerciantes de ropas y paños, a cargo de judíos y conversos, Debió conocer y tratar con los tres grupos étnicos de Trujillo: con los musulmanes que vivían en el barrio de la morería; con los hebreos de la judería y con los cristianos viejos y conversos. Su infancia y juventud, debió estar más vinculada las actividades comerciales y productivas de Trujillo que  a los gustos y costumbres caballerescas de los hidalgos y sus hijos.

Francisca Gonzáles, como  mujer joven y criada del convento de las freylas Franciscanas de la Puerta de Coria, y por ser miembro de la familia de los mercaderes  Roperos, pudo tener ascendencia cercana a los judíos y conversos. La costumbre de esa época era ubicar a los jóvenes hijos de conversos, especialmente a las mujeres,  en los conventos y monasterios para que aprendan los preceptos de la iglesia cristiana, y  evitar que vuelvan a sus antiguas costumbres y creencias religiosas aprendidas en el círculo familiar.

El nombre de Francisca, también es un indicio interesante, pues al ser bautizada bajo la advocación de un santo se siguió una costumbre de los curas en su trato con los cristianos nuevos. Tanto su hijo Francisco, como su segundo hijo también fue llamado Francisco Martín de Alcántara, nombres con los que se bautizaba a los hijos de conversos.

Si entre los judíos y conversos de Trujillo había gente importante y con recursos económicos, vinculados  a las familia de los Cohén, el perfil social, económico y familiar de Francisca Gonzáles, estaría más vinculado desde el punto de vista social, y económico con los Cohén y los grupos de comerciantes y artesanos de Trujillo que con los hidalgos Pizarro.

Los testigos de origen humilde de 1529 declararon que conocieron bien a la madre de Francisco, donde vivía y quienes fueron sus padres y familiares más cercanos. Pero todos coincidieron también en que a Francisco no lo volvieron a ver “desde que era mancebo”, y que sabían que su padre había sido el capitán Gonzalo Pizarro.

Algunos de los testigos nobles también declararon que conocieron a la madre de Francisco, que su padre fue el capitán Pizarro y que alguna vez lo vieron al pequeño Francisco en casa de su abuelo, Diego Alonso Pizarro. Pero el capitán Gonzalo Pizarro estaba desde el inicio de la guerra de Granada fuera de Trujillo como combatiente, y  parecería  que Francisco no lo habría conocido o que no tuvo  alguna relación familiar con él.

Tampoco se podría decir que Francisca Gonzáles mantuvo una relación estable con el capitán  Gonzalo Pizarro, pues no se sabe quien fue el padre de Francisco Martín de Alcántara, el hermano uterino de Francisco, y solo se conoce que era menor que Francisco y que nació cerca de Sevilla. Eso significaría, que Francisca Gonzáles en algún momento habría residido temporalmente con su hijo Francisco a Sevilla.

La actividad económica  de los familiares maternos de Pizarro lo vincularía más a las familias de mercaderes o comerciantes. Tal vez por eso,  su perfil se aproxima mucho a las actividades económicas  de su tiempo. Su ambición desmedida por la riqueza, su carrera ascendente por el poder, una fuerte identificación de grupo familiar y sobre todo, su vinculación desde que estuvo en Panamá hasta el fin de sus días con los círculos y redes económicas y de poder político y religioso  de los judíos y conversos  de su tiempo.

Su estrecha relación, y en muchos casos de  dependencia en Panamá  de Pedrarias Dávila, y de don Gaspar de Espinoza, de una familia de banqueros judíos, los Spinoza,  era evidente. En torno a Pizarro estaban el  padre Hernando de Luque en Panamá  y después  el padre Francisco Valverde en la conquista del Perú, ambos de familias de conversos. Su socio Diego de Almagro también era de familia de conversos de ascendencia mora, por la línea materna, y se pasó la vida ocultando su identidad personal y religiosa. Hernando Pizarro, quien lo odiaba, lo insultaba públicamente llamándolo “moro tajado”, es decir  circunciso.

CONCLUSIONES

1.-Francisco Pizarro nació en 1478 en Trujillo de Extremadura, un pueblo pequeño en el cual vivían tres comunidades: cristianos, judíos y musulmanes.

2.- En 1478 se agudizaron las persecuciones contra los judíos y se incrementaron las conversiones forzosas al cristianismo.

3.- En Trujillo habían familias de judíos ricos dedicados al comercio de telas, paños y ropa encabezados por los Cohén. Estos también estaban dedicados al comercio en gran escala,  a la recaudación de impuestos y al préstamo de dinero con intereses.

4.- La familia materna de Francisco Pizarro,  los Alonso, Mateos, Gonzáles, García  y otros  pertenecía a las familias de “Los Roperos”, dedicados al comercio de telas, paños y ropa en menor escala. Debió existir una importante relación comercial entre los Cohén y los familiares maternos de Francisco Pizarro, pues todos eran conocidos como “roperos”.

5.-Ante la pregunta de, por qué Francisco Pizarro dejó España definitivamente, en una época caracterizada por las persecuciones a los conversos moriscos y judíos, seguramente que hubo muchos motivos. Pero, ¿Habría alguna razón de fondo para que se fuera definitivamente de Trujillo a territorios lejanos y desconocidos?  Tal vez las vivencias y experiencias que debió tener en Trujillo y la región Extremeña durante su infancia y juventud influyeron, si es que no determinaron que debía migrar.

Todo indica que Francisco Pizarro no solo vivió durante su infancia y juventud en España en un medio de persecuciones contra los judíos. También eran víctimas de los cristianos, los conversos acusados de ser falsos cristianos a quienes llamaban despectivamente “marranos”.

6.- En Panamá Francisco Pizarro estuvo muy vinculado a los círculos de judíos y conversos que en España habían dominado durante varios siglos la economía de la península, y que  al descubrirse el Perú, establecieron sus agencias en Panamá, Lima, Arequipa  y en el resto del país.  No se conoce con certeza como operaban en el Perú  esas redes financieras y comerciales, pero es un hecho que todos pasaban por “cristianos viejos” para poder desarrollar sus actividades. Los conflictos más serios que tenían los españoles eran con otros españoles y finalmente acabaron exterminándose los unos contra los otros.

7.- La investigación de los restos de Francisco Pizarro descubiertos en la Cripta Mayor de la Catedral de Lima en 1977, revelan que allí permanecieron ocultos detrás de una pared de ladrillos que tapiaba el nicho central, durante casi cuatro siglos. El diseño que aparece grabado en la tapa del osario de plomo donde estaba la cabeza de Pizarro no es una cruz, ni nada que se le parezca. Es una figura de seis puntas que insinúa una estrella hebrea, muy bien estudiada por los arqueólogos judíos en el Museo de Jerusalén, donde existen cientos de osarios de piedra judíos de los primeros siglos de la era cristiana, con el mismo disenno .

En los próximos artículos se explicará las características y el significado del exagrama  grabado en el osario del marqués   don Francisco Pizarro.

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