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La Controversial Estatua de Pizarro

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por: Dr. Hugo R. Ludena

Al celebrarse el 18 de enero un aniversario más de  la fundación española de Lima, después de 474 años, todavía quedan en Lima las huellas del odio contra Pizarro, en un extraño simbolismo. El 26 de junio de 1541 su breve gobierno acabó fatalmente, cuando los almagristas, llamados “los de Chile”,  lo asesinaron en el palacio de gobierno de una estocada en la garganta y de dieciséis estocadas más.

Desde 1891, y durante más de noventa años, en su capilla se exhibió un cuerpo momificado que no era el de Pizarro, hasta que en 1977 se descubrieron sus restos auténticos en la Cripta Mayor  de la catedral. Sin embargo algunos anti-hispanistas disfrutaban engañando al público, afirmando que esos tampoco eran los restos de Pizarro. Las investigaciones de Arqueología Histórica y Antropología Forense hechas entre 1977 y 1984 demostraron que  si eran los  restos auténticos  del Marqués, e investigaciones hechas recientemente lo han ratificado.

Cuando parecía que por fin Pizarro descansaría en paz, el  27 de abril de 2003, el Alcalde de Lima ordenó retirar su estatua ecuestre de la Plaza Mayor, para enviarla a un rincón del depósito municipal. Algunos autores han afirmado equivocadamente que la estatua no era de Pizarro sino de Hernán Cortés, y que por error fue enviada a Lima.

En la siguiente nota, se expondrá, como la estatua ecuestre de Pizarro  fue hecha  por Charles C. Rumsey, un experto y afamado escultor, como se puede observar en  numerosas  de sus obras. La obra de arte original hecha en 1910 existe, y la  Christy Lee Fine Arts Gallery de Aspen, Colorado, ofrece en venta copias del modelo original de la estatua ecuestre de Pizarro en bronce,  de 66 cm de altura, por 54 cm de largo.

En la Plaza Mayor de  Trujillo de Extremadura existe la monumental escultura original en bronce. Una réplica en bronce fundido fue donada por su autor a un museo de los Estados Unidos, y  después, otra a la ciudad de Lima.

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versión completa

CHARLES CARY RUMSEY Y LA ESTATUA ECUESTRE DEL CONQUISTADOR  DON FRANCISCO PIZARRO

por: Dr. Hugo R. Ludeña

ANTECEDENTES

El 27 de abril de 2003 una cuadrilla de trabajadores de la Municipalidad de Lima procedió a demoler el pedestal de la estatua ecuestre de Francisco Pizarro, el fundador de la ciudad de Lima, ubicada en una esquina de la Plaza Mayor, y el monumento fue bajado con una grúa y retirado de la plaza en un trailer con destino al depósito municipal. La sorpresiva medida tomada por orden del Alcalde de Lima, llamó la atención del público, por haberse realizado sin previo aviso ni motivo aparente. Poco después se llegó a saber que durante la gestión del anterior alcalde, se había tomado un acuerdo del Concejo de Lima en ese sentido, el cual no se llegó a ejecutar.

La idea de retirar la estatua de la Plaza Mayor de Lima no era nueva, pues en numerosas oportunidades fue motivo de  debates y pedidos, argumentándose que ningún pueblo rendía homenaje a su conquistador. Los mejicanos siempre que visitaban Lima, se burlaban de los limeños con motivo de la estatua y sostenían que en México no habían estatuas al conquistador Hernán Cortés sino a su héroes nativos como Cauthemoc, o Moctezuma. En los murales que se refieren a la conquista de México, Hernán Cortés está representado como un jorobado de pequeña estatura, y  se supone que era un hombre muy enfermo, abatido por la syphilis o “Mal de Bubas” , tan común entre los españoles que conquistaron América.

En la época de la dictadura militar del general Juan Velasco Alvarado en 1970, el historiador Juan José Vega propuso que la estatua de Pizarro fuera fundida y que con ese bronce  se hiciera una estatua a Tupac Amaru. Aunque su pedido no se realizó, el cuadro de Pizarro pintado por el artista Daniel Hernández fue retirado del palacio de gobierno y en su lugar se ubicó uno de Tupac Amaru, que era el símbolo de la revolución militar velasquista.

Ese acto fue muy controversial porque el Salón Principal del palacio de gobierno era denominado el Salón Pizarro; la casa de Gobierno fue el solar de Pizarro, y en una de sus puertas  laterales todavía se conserva su escudo de armas. El embajador de España de entonces, lo consideró como una agresión a uno de sus héroes extremeños, pero, no hubo protestas públicas ni diplomáticas.

Todos los años, el 18 de enero se rinde homenaje al fundador de Lima en la Catedral Metropolitana, donde se hacen los servicios religiosos al fundador de la ciudad. En la Plaza Mayor, se realiza el homenaje público con la asistencia de las autoridades y el cuerpo diplomático. En enero de 1985,  a propuesta del arquitecto Santiago Agurto, el Concejo de Lima acordó que   debía hacerse un homenaje también  a Taulichusco, el Curaca de Lima que en 1535 fue  despojado de sus territorios por los españoles,  para fundar y construir la ciudad de Lima. Con ese motivo el 18 de enero de 1985, se inauguró en la Plaza Mayor un gran monolito que simbolizaba al antiguo curaca de la ciudad.

Lima fue la capital del virreinato del Perú, el más importante de la corona española y el que mayores riquezas en oro y plata exportó durante el período colonial, hasta que el país se independizó en 1821. El Perú fue uno de los últimos países en independizarse, y lo hizo con la ayuda de las demás naciones independientes, porque durante más de cuatro siglos de coloniaje, las castas gobernantes  eran cerradamente hispanistas, actitud que se mantuvo con fuerza durante  la Republica en el siglo XIX y a principios del siglo XX. Los movimientos indigenistas no cambiaron la actitud de los hispanistas peruanos,  aunque los mestizos, negros e inmigrantes asiáticos y de otras nacionalidades fueron ganando espacios en la sociedad peruana.

El resentimiento de muchos peruanos contra Pizarro, ha tenido muchas manifestaciones  a través de los siglos, debido a la marginación, discriminación racial y social que se ha mantenido latente esperando la oportunidad de manifestarse públicamente.

A principios del año 2003, cuando asumió el gobierno municipal el nuevo Alcalde Luis Castañeda Lossio, en una sesión del Concejo actualizó un acuerdo anterior  del Concejo de la municipalidad para proceder al retiro del monumento de Pizarro de la Plaza Mayor.  La esquina de la Plaza Pizarro quedó vacía y al poco tiempo en el mismo espacio se puso una bandera peruana y una fuente ornamental. Durante varios meses la estatua  ecuestre de Pizarro permaneció en el depósito municipal, hasta que finalmente, fue ubicada en un nuevo parque denominado “El Parque de la Muralla” a unos 300 metros de la Plaza Mayor, cerca del río Rímac, para evitar la figura agresiva y desafiante del conquistador. La ciudad cobró así su venganza por las afrentas de la conquista.

Muchos artículos  equivocados se han escrito acerca de la estatua ecuestre de Pizarro, y sobre su autor. En esta nota se ofrece información que permitirá conocer algunos detalles al respecto. Se podrá aclarar que la estatua no fue hecha para representar a Hernán Cortes como se ha afirmado sin ningún fundamento. Tampoco fue donada a la ciudad de Lima por su autor, porque él había muerto, sino por su viuda.

EL AUTOR CHARLES CARY RUMSEY

Charles Cary Rumsey (1879-1922) nació en Buffalo, Nueva York, el 29 de agosto de 1879, fue el  segundo de 5 hermanos, hijo de Lawrence Dana Rumsey y Jennie Cary Rumsey quienes heredaron una  pequeña fortuna  de Bronson Case Rumsey, quien trabajaba en el negocio de la curtiembre y de los ferrocarriles. Un tío de Charles, Cary era un arquitecto conocido y un diseño suyo  se conserva en el Buffalo & Erie County Historical Museum. Su tía Evelyn  fue una pintora destacada, retratista y diseñadora que hizo el poster para la Exposición Panamericana de Buffalo de 1901.

El mayor estímulo artístico que  tuvo Rumsey cuando era niño fue al ser llevado a París  en 1893 y su interés por la escultura apareció a la temprana edad de 13 años. En lugar de retornar  para asistir a la escuela  se quedó dos años en París como aprendiz  de uno de los prominentes escultores americanos  en el extranjero,  Paul Weyland Barlett. Después de retornar a los Estados Unidos en 1895, Rumsey completó sus estudios en el College e ingresó a Harvard en 1898 donde se unió a “The Porcelain Club”, una  asociación exclusiva de arte para jóvenes  de las familias prominentes americanas. En los veranos asistía a The Boston Museum of Fine Arts donde estudió bajo  la dirección de Bela Lyon Pratt.

En 1901  Rumsey expuso “La figura de un indio” (“The Challenge”) en the Pan-American Exposition de su ciudad natal, Buffalo. El hecho más significativo de la historia de la escultura en el Siglo XIX fue su transformación en Arte Público dedicado a lo que eran considerados los ideales y aspiraciones de la sociedad americana.

Después de graduarse en Harvard en 1902 Rumsey regresó a París donde arrendó un cuarto en el barrio latino y se inscribió en la Academia de Julian y Colarossi. Uno de sus maestros fue Emmanuel Fremiet, un especialista en  escultura ecuestre quien lo preparó en el estudio del caballo e influyó decisivamente en su formación artística. Rumsey fue  campeón amateur de box en Paris y aparte de la escultura, los caballos eran su afición. Fue un gran jinete, campeón  de polo y miembro de un equipo internacional con Seymour  Knox Jr. con quien ganó varios premios para los Estados Unidos.  Al cumplir los 21 años por no fumar ni beber, recibió como premio un caballo pura sangre  de Kentucky, el cual fue llevado como una sorpresa hasta la sala de su casa.

En 1906 Rumsey regresó a los Estados Unidos, estableció un estudio en la Calle 59 en Nueva York y ese año empezó su producción de esculturas. Ese año, San Francisco fue destruida por un terremoto y un incendio que arrasaron con la ciudad.

En 1909  tenía 30 años y recibió el encargo del arquitecto Thomas Hastings para crear esculturas para  decorar una gran mansión del multimillonario y magnate de los ferrocarriles E. H. Harriman en Arden, Nueva York. Una de sus esculturas  fue la gran fuente de bronce  de “Las tres gracias” para la terraza de la mansión.  Su asociación con el arquitecto Hastings y  su amistad con Harriman le ayudaron a asegurar un trabajo para un friso en el Arco del Triunfo en el puente de Manhattan, a la entrada de la ciudad de Nueva York.

El matrimonio de Charles C. Rumsey con Mary Harriman en 1910 fue un acontecimiento social y cultural en Nueva York y esa alianza le facilitó el triunfo como artista. California esperaba ser la sede de la  próxima Feria Mundial, La Panama Pacific International Exposition (PPIE) conmemoraría la conclusión del canal  de  Panamá y el  IV Centenario del descubrimiento del Océano Pacífico  por Vasco Núñez de Balboa. La ocasión también   permitiría celebrar  la reconstrucción de  la ciudad  después del terremoto e incendio que destruyó la ciudad en 1906.

Eran los años cuando en los Estados Unidos se favorecía el arte y las grandes esculturas para decorar los parques públicos y edificios de Nueva York. Arquitectos y escultores colaboraron en embellecer las calles y plazas de la ciudad y se puede encontrar como ornamentos magníficas obras escultóricas en mansiones y edificios de oficinas comerciales. Rumsey experimentó haciendo moldes, esculturas y relieves y estuvo  comprometido en importantes exhibiciones. Como  jugador de polo, un deporte de ricos, le gustaba la vida social y en 1910 se casó con  Mary Harriman  la hija del millonario newyorkino.

En 1913 participó en el famoso evento de  The Armory Show en Nueva York, una exhibición considerada como la primera gran introducción del arte moderno en America. El tenía  suficientes contactos con el modernismo, conocimientos, del  realismo y los introdujo en sus trabajos.

LA PANAMA PACIFIC INTERNATIONAL EXPOSITION (PPIE) DE SAN FRANCISCO EN 1915 Y LA ESTATUA DE PIZARRO

A fines del siglo XIX y principios del siglo XX, California era una de las regiones más aisladas de los centros políticos y económicos de los Estados Unidos. Era accesible solo por el correo del pony express y las diligencias cruzando los llanos o a través de los viajes  por vapor  cruzando el  Cabo de Hornos. California era un área remota en los Estados Unidos y  San Francisco estaba libre de situaciones convencionales y restricciones y no tenía castas dominantes que los limitaran, como sucedía en los antiguos  Estados del Este.

El matrimonio de Charles C. Rumsey con Mary Harriman en 1910 fue un acontecimiento social y cultural en Nueva York y esa alianza le facilitó el triunfo como artista. California esperaba ser la sede de la  próxima Feria Mundial, La Panama Pacific International Exposition (PPIE) conmemoraría la conclusión del canal  de  Panamá y el  IV Centenario del descubrimiento del Océano Pacífico  por Vasco Núñez de Balboa. La ocasión también   permitiría celebrar  la reconstrucción de  la ciudad  después del terremoto e incendio que destruyó la ciudad en 1906.

Eran los años cuando en los Estados Unidos se favorecía el arte y las grandes esculturas para decorar los parques públicos y edificios de Nueva York. Arquitectos y escultores colaboraron en embellecer las calles y plazas de la ciudad y se puede encontrar como ornamentos magníficas obras escultóricas en mansiones y edificios de oficinas comerciales. Rumsey experimentó haciendo moldes, esculturas y relieves y estuvo  comprometido en importantes exhibiciones. Como  jugador de polo, un deporte de ricos, le gustaba la vida social y en 1910 se casó con  Mary Harriman  la hija del millonario newyorkino.

En 1913 participó en el famoso evento de  The Armory Show en Nueva York, una exhibición considerada como la primera gran introducción del arte moderno en America. El tenía  suficientes contactos con el modernismo, conocimientos, del  realismo y los introdujo en sus trabajos.

LA PANAMA PACIFIC INTERNATIONAL EXPOSITION (PPIE) DE SAN FRANCISCO EN 1915 Y LA ESTATUA DE PIZARRO

Compitiendo con Nueva Orleans,  después de una ardua campaña  y competencia, el presidente  William Howard Taft anunció en 1911 que la Feria Mundial de 1915 sería San Francisco. Era la última de las grandes exposiciones, el plan fue organizado por Alexander Stirling Calder, contenía un elaborado esquema con  fuentes, jardines, y esculturas que mostrarían el progreso histórico, científico y tecnológico. Habría pabellones dedicados a las nuevas  tecnologías y grupos escultóricos con alegorías de la energía y el progreso. La exposición debería ser entendida no solo como un ambicioso intento de exhibir el arte avanzado de ese tiempo y el mito  de la historia Americana. Parte de este mito consistía en presentar las figuras del pasado.

Mucho se discutió para que la exposición sea en  el Golden Gate Park, sin embargo se acordó  rellenar  los lodazales al norte  de la ciudad  creando 315 hectáreas que ahora se conocen como La Marina de San Francisco. Mucho del material de relleno fueron los desmontes del terremoto.

La feria  ocupó 75 bloques de la ciudad y la Exposición de San Francisco  en su conjunto  fue diferente a las anteriores ferias.  En su lado histórico y práctico  la exposición  celebraba la apertura del canal de Panamá. Ningún evento en la historia  de Norteamérica  había apelado tan poderosamente a la imaginación  de la costa del Pacífico  como lo hizo la construcción de la ruta del canal. El canal fue considerado como un triunfo del hombre sobre la naturaleza, un nuevo nexo  del Este con el Oeste, un nuevo paso hacia la unidad nacional, y un hito entre los viejos tiempos y los tiempos nuevos.

La exposición no planteaba presentar ejemplos de todo lo que se había producido en el mundo, pero si resaltar lo sucedido en la década de la construcción del canal y la apertura a los nuevos tiempos. Como el esquema de la arquitectura y el arte, la exhibición  debía exponer la última palabra, el novísimo pensamiento, un nuevo día para un nuevo mundo.

Es muy significativo que la arquitectura que debía representar esta  concepción simbólica encontró su inspiración en la arquitectura oriental y morisca española. Los diseñadores  buscaban  además de los grandes espacios, la sensualidad del color  y la belleza mística. Había cientos de edificaciones, pero la más inolvidable fue “La torre de las Joyas”  de 43 pisos  cubierta con cientos de miles de cristales de colores  que reflejaban la luz y eran movidas por la brisa  del Océano Pacífico.

La mayoría de los edificios fueron construidos para su uso temporal  durante el tiempo de duración de la feria. El único edificio que quedaría después de la exposición hasta nuestros días sería el Palacio de Bellas Artes diseñado por el famoso arquitecto Bernard R. Maybeck (1862-1957). El último de los edificios en construirse sería para presentar las obras de los artistas vivos  dominados por los Impresionistas. En 1960 fue reedificado y actualmente es el Exploratorium Museum de la ciudad.

El arquitecto paisajista John McLaren, había diseñado anteriormente el Parque del Golden Gate, y en esa oportunidad estuvo a cargo de la ambientación de la exposición trabajando  muy cerca de  otros arquitectos  en el proyecto  para asegurar una apariencia armoniosa. Se usaron ocho colores al pastel  lo cual le dio a los edificios  una apariencia de unidad arquitectónica, realzada por unas 1,500 esculturas y murales y 30,000 plantas importadas, árboles, arbustos  y flores.

La General Electric diseñó un proyecto de formidables efectos luminosos con miles de  puntos luminosos, dándole a los edificios una apariencia mágica en las tardes. La más famosa estrategia luminosa  usada en esta feria  fue una barca que flotaba  en la bahía de San Francisco, con 48  faros que proyectaban siete colores  que se reflejaban en el cielo.

Rumsey fue invitado a contribuir  en 1915 con  una estatua ecuestre de Francisco Pizarro para la Panamá  Pacific International Exposition en San Francisco. Charles Neuhaus participó con  la estatua de Hernán Cortés,  una creación sobre el  conquistador de México,  y las dos estatuas  flanquearon la Torre de las  de Joyas, que era una gran estructura al frente del Patio del Universo. Se trataba de un  conjunto  destacando  las esculturas de los conquistadores de América en un momento cuando la nación norteamericana  se sentía en el umbral de un nuevo período histórico. La escultura de Pizarro para la exposición fue ejecutada por trabajadores entrenados bajo la dirección de un maestro escultor.

En el Pizarro, Rumsey concilió dos demandas que competían. La primera fue por una armoniosa composición tal como debería espectarse en un retrato ecuestre. La segunda era la calidad histórica de acuerdo al registro de la apariencia idealizada de Pizarro. Su maestro Fremiet, como otros realistas históricos en la tradición de las Bellas Artes, había insistido en la  minuciosidad visual de la imaginería histórica y Rumsey, su antiguo discípulo, haría lo mismo.

Rumsey hizo una exhaustiva investigación antes de iniciar su estudio escultórico sobre Pizarro. El personaje lo apasionó y llegó a admirarlo tanto que  sostenía que tenía mejores cualidades que Hernán Cortés. En su investigación descubrió que el caballo preferido por los conquistadores fue pequeño, y fuerte, completamente distinto a los mejor proporcionados, elegantes que habían sido sus anteriores modelos. La proporción de caballo a jinete en el Pizarro es diferente la de aquellos de las más idealizadas estatuas ecuestres ese período. Los detalles de la armadura están diseñados a partir del estudio de las armaduras de la Armería Real de Madrid. La solución de Rumsey para el esquema de la estatua y la interrelación entre el caballo y el jinete fue novedosa. En uno de los raros documentos de la carrera de Rumsey, un corto ensayo escrito por su asistente Edmondo Quattrocchi, el modelo es escrito así:

“Extrañamente diferente a las enseñanzas de composición, por ejemplo – las piernas están  perfectamente derechas descansando sobre los estribos, las manos en lugar de estar dobladas están absolutamente rectas en línea con los antebrazos. La armadura moldea sombras profundas en algunas partes, mientras que otras partes fueron manejadas con una exagerada fineza de detalles formando un bello contraste con la exageración de la enormidad del caballo. Esta distribución de detalle ejecutada toscamente posee las llaves contrastantes de color que le daban a la composición una tremenda escala y también le hacían sentir que el jinete podría ser ubicado adecuadamente frente a un fondo de arquitectura ricamente ornamentada”.

Para los críticos de arte norteamericanos, la  estatua de  Pizarro era impresionante; llena de movimiento aunque diseñada ajustadamente. El balance de su figura erecta, con las horizontales de la espada y el caballo con la cabeza ligeramente levantada, enfocaban  la acción. La estatua de Rumsey fue bien recibida y  premiada con una medalla de bronce, Un número de versiones diferentes fueron hechas después, entre ellas una en bronce para la  Allbright-Knox Art Gallery. Después de Pizarro, probablemente  su trabajo más  renombrado  es “El friso de la cacería del búfalo”  hecho en 1916 para el  puente de Manhattan de Nueva York.

Para la exposición de arte en la feria había galerías para  artistas de los Estados Unidos y países extranjeros como Noruega, Chile, España, el Imperio Austro-Húngaro, Filipinas y Holanda. Países como Francia  exhibieron en la sección internacional, como lo hicieron los Futuristas italianos. La exposición fue un éxito a pesar de la guerra y sirvió para impulsar la economía y la moral de esa área. Todas las naciones del  mundo participaron y 22 gobiernos tuvieron sus edificaciones. Gran Bretaña y Alemania no participaron.

Tanto los residentes como los visitantes gozaban del encanto de encontrar amplia libertad. Bajo el deseo de bienestar de los residentes de California  había un gran interés por el arte, la música y la literatura. La sensación de libertad de expresión  para los artistas californianos tuvo un significado muy grande  en el desarrollo del arte americano.

Uno de los grandes efectos  de la exposición de 1915  fue el reconocimiento nacional e internacional, el cual trajo artistas y sus trabajos especialmente de actividades artísticas  en California. Por primera vez  los visitantes pudieron ver  una exhibición representativa  del arte moderno de todos los centros artísticos del mundo. En particular  expusieron los Impresionistas, y su uso del color, espontáneo y tan diferente de los rígidos escolásticos. El escenario estaba puesto y se sembraron las semillas para el desarrollo del Estilo Americano, Impresionismo, Fauvismo, expresionismo y todo lo que le siguió.

Durante el año siguiente de la exposición  desde el 1 de enero hasta el  1 de mayo de 1916, la Asociación de Arte de San Francisco  coordinó con  el Instituto de Arte de San Francisco y continuaron presentando la exposición de Arte  en el Palacio de Bellas Artes. Hubo 800 artistas americanos en ese grupo.

En 1917 Rumsey ayudó  a organizar la Galería de Escultura en East 40th Street en la ciudad de Nueva York. Ciertamente su posición social y su reconocida calidad de jugador de polo le dieron especial reputación. Fotos de sus colegas jugando polo con  otros prominentes jinetes le daban una especial comprensión del caballo y el jinete como artista y su interacción. Su reputación como escultor se construye en una base sobria y esa exhibición le presenta su considerable tributo artístico.

Debido a su relativamente corta carrera es difícil documentar donde hizo los experimentos de sus últimos años, pero todo le indicaba un brillante futuro. Rumsey regresó a Francia  en 1917-18 durante la guerra como oficial de la 25va división de caballería de la armada de los Estados Unidos. Fue testigo de la declinación y el fin  del caballo como un factor decisivo en las campañas militares   el cual era superado por las fuerzas mecanizadas.

Las figuras más simplificadas  para el Bronxsville Memorial  en Brooklin hechas en 1921  fueron sus ensayos modernistas. En esas poderosas  figuras él está cercano  a un estilo Art Deco. Pero fundamentalmente el trabajo de Rumsey era en bronce y piedra empleando temas mitológicos e históricos para monumentos públicos y privados.  Su relieve de paneles de indios, caballos y búfalos para el puente de Manhattan y el tema heroico para el Estadio Rice   son algunos ejemplos. Fue uno de los escultores más notables trabajando en la tradición de las Bellas Artes, un monumental y grandioso estilo que estaba de moda en su tiempo.

Hizo varias versiones de Pizarro y la primera escultura ecuestre de Pizarro que se exhibe en The Albright-Knox Art Gallery mide poco menos de 1,80 metros de altura y fue una donación de él y su esposa. La placa dice: Gift of Charles C. Rumsey Jr. and Mary A. Rumsey Bronze. h. 5′ 10 3/4″; w. 26 1/2; d. 55. en la base, en la esquina izquierda dice : CIRE PERDU / C. VALSUANI / PARIS Date: 1910; Cast executed late 1920s in Provenance. Valsuani fue el maestro francés, fundidor de obras de artistas tales como RenoirPicasso.

LA VIUDA DE RUMSEY

En 1922  Rumsey falleció  trágicamente a los 43 años de edad en una carrera de automóviles. Su viuda quiso perennizar la memoria de su esposo y  el éxito que alcanzó con la escultura de Pizarro para  lo cual donó una estatua más grande de la escultura de Pizarro  a la ciudad de Trujillo en Extremadura.

A fines del año 1924 empezó a correr el rumor  en España que una señora norteamericana obsequiaría una estatua de Pizarro al pueblo de Trujillo.  La noticia se recibió con reserva pero a medida que pasaban los días, los detalles que se daban eran más ciertos. Por fin se supo que el Alcalde don José Núñez y don Juan Terrones  salían para Madrid el día 15 de Enero de 1925 para ser presentados por Don Andrés Castellano el Duque de Alba, gran amigo de la viuda de Rumsey. Las autoridades de Trujillo debían  ponerse en relación directa el duque y  con la  ciudad para decidir cual sería su  emplazamiento.

“Como tengo que cumplir el encargo de Mrs. Rumsey sin excusa, nos dijo el Duque, dada la gran amistad con que me honra, ha sido la causa de molestar a ustedes unos momentos”.

En la tarde el 16 de Abril de 1925, llegó por primera vez a Trujillo  de Extremadura

la señora Mary  Harriman Rumsey y al  día siguiente llegó el Duque de Alba,  siendo recibidos por el pueblo en entusiasta manifestación. El Alcalde de Trujillo fue encargado desde aquel día de la dirección de la obras de emplazamiento del monumento y de las reformas que se harían en la plaza, para su mayor embellecimiento. Sin embargo la población no se ponía de acuerdo sobre el lugar definitivo.  Las obras se efectuaron bajo la dirección del ilustre arquitecto don Pedro Muguruza y se decidió que el pedestal se ejecute con piedra de cantería de los berrocales de Trujillo  y de Santa Cruz de la Sierra.

La obra se concluyó con un pedestal de cinco metros de altura por dos de frente y tres y medio de fondo. Su estilo es Renacimiento y lleva en el costado laterales grabadas en cantería con los escudos de armas de los Pizarro y el escudo del Conquistador. En el frente hay una lápida en piedra de Novelda con la siguiente inscripción:

“Francisco Pizarro, Conquistador del Perú”

En el lado opuesto se lee:

“Carlos Rumsey de New York, Estados Unidos labró la estatua. La señora Rumsey la donó a la ciudad de Trujillo. Año 1927″.

LA ESTATUA  DE PIZARRO DONADA A TRUJILLO, EXTREMADURA

El Duque de Alba conoció a uno de los hijos de Charles Rumsey cuando estuvo en Africa cazando tigres. Hicieron amistad y después conoció  a los padres de su amigo con quienes conversó acerca de la posibilidad de donar la escultura de Pizarro a Trujillo, su ciudad natal.

La estatua ecuestre que se asienta sobre el pedestal descrito fue fundida en varias piezas en bronce en Paris, y representa al conquistador en traje de guerrero de la época, y cuya obra escultórica destaca a Carlos Rumsey, como un conocedor de armas y de la anatomía del caballo. En  Trujillo se conservan en poder de doña María Teresa Pérez-Zubizarreta, antiguas fotografías del proceso de ensamblaje de la estatua de Pizarro y de las diversas ubicaciones,  hasta que se acordó su lugar definitivo, frente a la Iglesia en la Plaza Mayor. “La obra, en su totalidad, con la nueva escalinata corrida desde el atrio de la iglesia de San Martín al mercado, ha quedado  frente al portal dentro de la plaza, y es de gran visualidad.”

La obra quedó lista para su inauguración en 1927, pero debido a la situación de inestabilidad política en España la inauguración no se produjo.

En uno de sus discursos el Alcalde de Trujillo decía sobre la Señora de Rumsey:

“…siente entusiasmos aun mayores que por Pizarro, por Trujillo, su pueblo natal, por España en su relación con America y me ha encomendado con fervor entusiasta que no deje este asunto, hasta ver colocada la estatua que modeló su marido, en Trujillo, pueblo natal de Pizarro. Ya saben ustedes las corrientes tan favorables de hispano-americanismo que hoy existen y aprovechando el entusiasmo deseo la  prosperidad y engrandecimiento de nuestra querida España. Le he enterado de los propósitos de Mrs. Rumsey y los aprueba con gran gusto y entusiasmo. También el gobierno se muestra propicio y me ha ofrecido toda clase de facilidades y representación cuando se inaugure el monumento en Trujillo.

El año de 1927 la Sociedad Nacional de Bellas Artes  de Francia presentó una importante exhibición  de los trabajos de Rumsey y desde entonces cada año conmemora su memoria  con el Premio Rumsey  de Escultura  en el Salón de Exhibiciones.

La inauguración  de la Estatua de Pizarro en Trujillo se produjo recién el 6 de  Junio de 1929. En “La Opinión”, Semanario independiente de Trujillo se refiere  con el titular: “Solemne Inauguración del Monumento a Francisco Pizarro”, el discurso de Orden:

Excelentísimo Señor Presidente del Consejo de Ministros, General Primo de Rivera;

A la ilustre dama americana Mrs. Mary Harriman Rumsey;

ALTEZAS:

SEÑORES:

Al Excmo. Sr. Duque de Alba  y a los representantes extranjeros que nos han honrado con su presencia.

Cumpliendo un deber de gratitud, este modesto periódico repite hoy su respetuoso saludo a Sus Altezas Reales los serenísimos Infantes que en representación de S. M. el Rey Don Alfonso XIII han asistido a la ceremonia inaugural del descubrimiento de la estatua de Francisco Pizarro, deseando que a vuestra estancia en Trujillo llevéis un recuerdo grato y con él, el agradecimiento de todos los trujillanos.

También le hacemos extensivo al ilustre General Primo de Rivera, que en representación del Gobierno nos ha honrado con su presencia; al noble prócer, excelentísimo señor Duque de Alba, ferviente entusiasta de honrar a Trujillo; al Embajador de los Estados Unidos, Ministro Plenipotenciario del Perú y muy especialmente a la Hija Adoptiva de Trujillo la generosa dama Mary Harriman Rumsey, sintiendo que vuestra visita haya sido tan breve,  que no ha permitido agasajarla con la grandeza a que os habéis hecho acreedora y como gustosísimo el pueblo se disponía a hacerlo en los distintos actos que tenía organizados.

La Redacción.

LA ESTATUA DE PIZARRO DONADA A LA CIUDAD DE LIMA

Con ocasión de celebrarse el cuarto centenario de la fundación española de Lima, en 1935, Mary Harriman de Rumsey, viuda del escultor, ofreció obsequiar al Perú un duplicado del monumento de Pizarro existente en Trujillo de Extremadura. El alcalde de Lima, Luis Gallo Porras aceptó el obsequio y se encontró, luego, con el problema de darle la  ubicación adecuada.

Después de muchas discusiones, la Alcaldía decidió ubicar el monumento en el atrio de la Catedral. La ceremonia de develamiento se llevó a cabo el 18 de enero de 1935 y el monumento de Pizarro quedó ubicado frente a la iglesia del Sagrario, a un costado de la Catedral Metropolitana de Lima. . Dicha ubicación no contó con la aprobación de la iglesia, pues se consideró que la presencia en dicho sitio de un jinete armado constituía la profanación de  un lugar sagrado. El asunto impactó fuertemente a la opinión pública y se produjo una protesta contra el monumento y su ubicación.

Siendo nuevamente alcalde de Lima Luis Gallo Porras en 1949, se decidió buscar un nuevo emplazamiento para el monumento y finalmente se decidió demoler la hermosa casa colonial  que perteneció a Martín de Alcántara, el hermano materno de Francisco Pizarro y uno de los fundadores de Lima. La plazuela de Pizarro se construyó contra viento y marea y la estatua de Pizarro  permaneció durante 54 años en la esquina de la Plaza Mayor,  hasta que el Alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio, ordenó el  27 de abril de 2003, retirarla  para ser guardada en el depósito municipal. Después de un tiempo fue ubicada en el nuevo “Parque de la Muralla”, al borde del río Rímac.

    Al celebrarse el 18 de Enero el 474 aniversario de la fundación de Lima el gran ausente en la Plaza Mayor  será el marqués conquistador, quien por un extraño simbolismo de la ciudad, lo ha desplazado del lugar preeminente que ocupaba, a un costado de la muralla, junto al río, sin pedestal y casi bajo el nivel del suelo, en un gesto de desden y olvido. Sus restos mortales felizmente descansan en paz en su capilla en la Catedral Metropolitana, desde 1985. Según los cronistas del siglo XVI, Pizarro murió asesinado en la casa de gobierno, el 26 de junio de 1541, de una estocada en la garganta, “y de otras heridas más”. Las investigaciones de Arqueología–Histórica y Antropología Forense realizadas entre 1977 y 1985 permitieron demostrar que además de la histórica estocada en la garganta, sus enemigos Almagristas le infirieron 16 heridas cortantes y penetrantes más.

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más info. sobre la inauguración de la estatua de Pizarro en Lima en Artículo El Comercio por

Miguel Angel Cárdenas  /  “ La Celebración que Paralizó Lima”

http://www.elcomercio.com.pe/ediciononline/HTML/2009-01-17/cronica-celebracion-que-paralizo-lima.html

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Otros English Version:

In Front of Tower of Jewels

    Pizzaro, the companion equestrian to Cortez, is the work of Charles Cary Rumsey. The grim, stern and epic history of the bold, arrogant adventurer who was merciless in success and dauntless in failure is ruggedly suggested by this figure, mounted upon a heavily armored charger and advancing with drawn sword. The fact that Pizzaro was a member of Balboa’s party when that explorer discovered the Pacific and that he himself was in charge of a Spanish colony at Darien in 1510, makes his appearance at this Exposition appropriate. But it is, after all, the conqueror of the Incas, the indomitable, who spared neither his men nor his enemy until the rich cities of the Southern Empire had been pillaged of their gold and destroyed, who is here portrayed. After achieving wealth and honors Pizzaro was slain by the followers of a rival conquistador. The position of these two equestrians is well chosen; the colonnade of the Tower makes an impressive background.

Cortez
In Front of Tower of Jewels

Equestrian statues of Cortez and Pizzaro stand in the Avenue of Palms at the base of the Tower of Jewels to suggest the early history of the South and West of this hemisphere as a background to the present achievements at Panama and, indeed, at San Francisco. This spirited and romantic presentation of the fearless conquistador, Hernando Cortez, shows him at the very height of his proud successes. Charles Niehaus, whose work is always direct and convincing, has made us feel the Spanish conqueror’s own sense of victory. We know that now Mexico, the Tlascalans and the Emperor Montezuma have been vanquished, that the victor’s ruthless ambition is already dreaming of the conquest of New Spain and the navigation of the Pacific. There are infused into the work a brilliancy and dash that fill the imagination with the glamor of that picturesque period of history. The perfect horsemanship, the restrained but vigorous motion, the whole bearing, have a stirring beauty. There is also intended and expressed in the countenance a sense of vision, as if Cortez had here a prophetic moment in which he saw the future of the continent he claimed.