Los Verdaderos Descubridores de las Lineas de Nasca 

Dr. Hugo R. Ludeña 

Después de más de setenta años desde la primera publicación  sobre la existencia  de las líneas de Nasca, resulta difícil saber cuando fueron descubiertas y por quien, y  durante mucho tiempo ese problema  ha sido motivo de interminables discusiones. Las versiones más recientes le han atribuido su descubrimiento a la alemana María Reiche. Otros han sostenido que el descubridor fue el  antropólogo norteamericano Paul Kosok, aunque la versión más aceptada le atribuye el descubrimiento y la publicación más antigua al señor Toribio Mejía Xesspe, el discípulo dilecto del Dr. Julio C. Tello.

Sin embargo, hace más de dos décadas que se sabe que en 1926 el Antropólogo norteamericano Alfred Kroeber realizaba investigaciones arqueológicas en la zona de Nasca, al mismo tiempo que el Dr.  Julio C. Tello  y que en una oportunidad Kroeber y Mejía Xesspe pudieron observar las líneas  de  Nasca convergentes en algunos cerros.

Solo eran líneas rectas, pero no observaron ninguna de las figuras dadas a conocer varios años después. Todos los autores están de acuerdo en  que el primero en publicar sobre las líneas de Nasca y su función fue Mejía Xesspe, quien expuso una ponencia al respecto en el Congreso de Americanistas que se realizó en Lima en 1939, indicando que serían Zeques o líneas de carácter ritual.

ALFRED KROEBER Y EL DESCUBRIMIENTO DE LOS GEOGLIFOS DE NASCA

Las colecciones  arqueológicas del Perú recolectadas por Max Uhle a principios del siglo XX por encargo de la familia  Hearst, dueños de los diarios californianos, fueron donadas por esa familia a la Universidad de California, Berkeley y allí fueron organizadas y estudiadas por el antropólogo norteamericano Alfred Kroeber y sus discípulos.

En 1925 Kroeber  recibió la financiación para dirigir  “The First Capitan Marshal Field  Archaeological Expedition to Perú” y realizar excavaciones en los valle de Lima, Cañete y Nazca. Ese mismo año  empezó a trabajar  en el Perú  en colaboración con el Dr. Julio C. Tello quien puso a su disposición tres pobladores nativos de Huarochirí para trabajar como obreros en las excavaciones.

En Julio de 1926 Kroeber,  el Dr. Tello y Toribio Mejía Xesspe estuvieron  en Nasca y en septiembre del mismo año fueron  a explorar y excavar  los cementerios de Nasca. Alfred Kroeber y Mejía Xesspe identificaron los geoglifos de las Pampas de Nasca  desde un promontorio, cuando hacían  un reconocimiento, como ya se ha indicado.

En las libretas de campo de Alfred Kroeber consta que después de sus  exploraciones de campo él anotó  sus comentarios e hizo varios croquis de las líneas que observó. Pero nadie conocía el contenido de las libretas de campo de Kroeber, las cuales permanecieron inéditas durante muchos años.

Tello regresó a la región de Nasca en 1927  a excavar para reunir  colecciones para el museo  de Arqueología y excavó  intensivamente  en Nasca y Paracas, extrayendo  más de 400 tumbas  en Paracas junto con Toribio Mejía Xesspe, con los auspicios de la Comisión Organizadora de la Exposición Iberoamericana  de Sevilla.

MARIA REICHE  LLEGA AL PERU EN 1932 

En 1928 el subteniente de la marina norteamericana   y especialista en aero-fotografía George R. Johnson trabajó como jefe del servicio aeronaval de la fuerza aérea del Perú en Ancón. El fue uno de los pioneros del uso de la foto aérea en el Perú y realizó numerosos reconocimientos y fotos verticales y oblicuas en la costa peruana, en la sierra y amazonía. 

Destacan sus fotografías de ciudades costeñas, puertos; campos de cultivos y casas haciendas, huacas y conjuntos arqueológicos como Chan Chan. Pero lo que más llamaron su atención fueron el cráter  del volcán Misti y la profundidad del cañón y valle del Colca. 

En 1930 la American Geographical Society publicó el libro “Perú from the Air” por George R. Johnson. Con el geólogo Robert Sheppee habían realizado una  exploración aérea  de la costa peruana y tomaron miles de fotografías aéreas. También  hicieron un documental  de cine sobre la población del Perú, el uso de la tierra, la arqueología y el paisaje. Su proyecto es conocido como  “The Shipee-Johnson Aerial Photography Expedition to Perú. 

En 1932  había llegado  al Perú a la edad  de 29 anos María Reiche Neumann,  una agraciada alemana, contratada por dos años para trabajar en el Cusco como institutriz de los hijos del Cónsul  de Alemania. De Lima se trasladó al Cusco donde la esperaba la familia del cónsul alemán quien la contrató  por dos años para el cuidado  de sus hijos. 

La esposa peruana del cónsul  era una mujer insegura, celosa y desconfiada y los conflictos en la familia  terminaron cuando María fue despedida de su trabajo. Sin haberse cumplido los términos de su contrato tuvo que dejar su trabajo  y trasladarse a Lima en 1934, en un país sin  familiares ni amigos. En Lima fue contratada por el Dr. Julio C. Tello, para trabajar como traductora en el Museo de Arqueología.

PAUL KOSOK EN EL PERU: 1939

Mientras tanto, las fotos aéreas del  Perú  le habían interesado al profesor de Historia  norteamericano Paul Kosok de la universidad de Long Island, quien en 1939 llegó al Perú. Su  objetivo era estudiar los antiguos canales y sistema de riego pre-hispánicos. Se dice que participó en el Congreso de Americanistas de Lima y que habría escuchado la ponencia de Toribio Mejía Xesspe sobre las Línea de Nasca. 

Mejia Xesspe fue el primero en presentar un trabajo detallado sobre los geoglifos de Nasca en su trabajo titulado: “Acueductos y Caminos antiguos de la hoya  del Rio Grande de Nasca”

Por entonces María Reiche trabajaba como traductora  con el Dr. Julio C. Tello y  fue contratada para hacer algunas traducciones para Kosok. Desde entonces  se inició una buena amistad entre ambos.

En una oportunidad, María Reiche estaba  preparando unas traducciones para el Dr. Tello, mientras Kosok preparaba un viaje a Palpa y Nasca.  Ella se entusiasmo tanto ante la invitación de Kosok para ir a Nasca que terminó apresuradamente las traducciones durante el fin de semana y le encargó a una amiga llevarlas al museo el lunes, las mismas que recibió el Dr. Tello con cierto desagrado, al enterarse que se había ido a Nazca con Kosok, sin avisar.

María se trasladó a Nasca como asistente de Kosok ayudándolo en sus investigaciones sobre los geoglifos y desde entonces su vida tomó un nuevo sentido. Las  investigaciones de Kosok buscaban explicar la irrigación prehistórica en los valles de la costa peruana, lo cual John Murra  consideró  como su principal aporte académico. Kosok había recibido los consejos de del antropólogo de la universidad de Texas Richard Schaedel, a quien conoció en Trujillo durante su segundo viaje al Perú (1940-1941).

El 21 de junio Kosok estaba en Nasca en su automóvil,  atravesó una pequeña colina en la que convergían varias líneas, y miró directamente al Sol ocultándose sobre una de ellas. Se trata del  día más corto en el hemisferio Sur, ya que entonces tiene lugar el solsticio de invierno. Kosok se dio cuenta que esa línea era una “línea de solsticio”, como él la llamó. 

En 1942 el padre Alberto Rossel  Castro, párroco de Nasca,  publicó varios estudios sobre los geoglifos.  En la Revista del Museo Nacional publicó un estudio titulado: “El sistema de irrigación antiguo  del Rio Grande de Nasca”.  El se adhiere a la hipótesis de Mejía Xesspe y añadió que se trataba de “proyectos prácticos de irrigación y de división de parcelas agrarias puestos en marcha por un “pueblo eminentemente  trabajador”. `

Kosok empezó a publicar sus estudios sobre la irrigación  en el antiguo Perú a partir de 1942. Al  año siguiente volvió a  Nasca para  profundizar  sus investigaciones y descubrió que las líneas no eran lo suficientemente profundas ni estaban construidas con el material necesario para transportar un caudal de agua. 

Tampoco pudieron servir como caminos ya que “su naturaleza, su tamaño y su posición muestran que de ninguna manera estas rutas podían ser utilizadas para el transporte”. Algunas de esas líneas tenían  demasiada pendiente.

En 1946 Paul Kosok regresó al Perú  y  fue  a Nasca cuando  José Pazos Mata  era concejal e inspector del Museo y Biblioteca. El presidía la Junta Municipal Transitoria y fue el encargado de facilitarle los medios  para su trabajo de campo. Terminado su trabajo  Kosok regresó a su país  no sin antes sugerirle a María Reiche  continuar  con el estudio de los geoglifos que él había  empezado. Desde ese año  María Reiche inició  una vida dedicada al estudio e investigación de las líneas. Ella desarrolló las teorías de Kosok, pues creía que los pobladores de Nazca utilizaban el enorme calendario con fines astronómicos y agrícolas.

En 1949 Kosok volvió al Perú y le reiteró a María Reiche el cuidado de los geoglifos y la continuación de sus estudios. A principios de los 1950s  Kosok escribió  sobre la importancia de  las fotos aéreas como  una de las modernas herramientas  para las exploraciones arqueológicas, y en 1958 presentó una ponencia en Washington titulada: “The role of irrigation in ancient Perú". Proceedings of the  8th  American Scientific Congress  Vol 21 pp. 169-78. Washington. 

Kosok murió en 1959 y seis años después, en 1965, fue publicada gracias al empeño de Richard Schaedel la primera  parte de su libro póstumo “Land, Life and Water in Ancient Peru”.  La segunda parte de su obra quedó inconclusa.


MARIA REICHE DESPUES DE LA MUERTE DE PAUL KOSOK

Entre 1939 y 1946 María Reiche tuvo en el Dr. Julio C. Tello un mentor y un buen referente en el Museo Nacional de Arqueología. Pero después de su muerte en 1947 perdió a uno de sus apoyos en el campo de la arqueología. Todavía le quedaba  como guía  Paúl Kosok quien continuaba con interés en el estudio de los geoglifos de Nasca y María  Reiche  empezó a desarrollar sus teorías.

En 1947  publicó con Kosok un artículo en la revista  “Natural History”  de New York titulado: “The mysterious  markings of Nasca”  y en 1949  “Ancient Drawings on the desert of Perú, en la revista “Archaeology”.  Kosok declaró que dichas líneas eran parte de un gigantesco calendario astronómico. 

Después de  la  muerte de  Paul Kosok en 1959,  María Reiche se quedó sola en las pampas de Nasca, estudiándolas y protegiéndolas amorosamente. Se había acostumbrado a vivir austeramente, estoica e indiferente ante quienes consideraban que era una alemana loca, o una bruja con una escoba, que usaba para limpiar la arena que se acumulaba en las líneas, para aclararlas y para 

que se noten mejor.

 Los nuevos diseños descubiertos y sus investigaciones para determinar un patrón de medida, fueron  expuestos en su primer libro “El Misterio de las Pampas”, que tuvo  considerable éxito. Esto le permitió  hacer una segunda edición en inglés.

El estudio, conservación y difusión de este legado de la cultura Nasca fueron la motivación  vital de María Reiche hasta sus últimos días. Recia y apasionada hasta el final, ya senil, en 1982, opinaba:

-Cuando vine en 1932 al Perú, encontré hospitalidad, increíble. Tenía una vida muy satisfactoria y no he pensado mucho en el amor. 

Decía que le gustaba mucho la soledad de Nasca: “Siempre me gustaba estar sola”, aunque también le habían gustado las vivencias muy intensas, como las que sentía en los contrastes del desierto. Con el tiempo, según su propia opinión, se acostumbro a vivir en las pampas de  Nasca, con todos sus recuerdos acumulados en el Perú desde 1932, cuando con sus frescos 29 años llegó a los Andes,  a la buena  ventura. 

Hasta el  final de sus días, siempre tuvo en su memoria  muy buenos recuerdos y palabras de gratitud para tres  personas: el Dr. Julio C. Tello, quien la apoyó desde el Museo de Arqueología; Paul Kosok quien la inició en los estudios de las Líneas de Nasca y Ana María Cogorno, quien la atendió personalmente en su casa y en la clínica de la Fuerza Aérea del Perú (FAP)  para que tenga una ancianidad tranquila, con dignidad y respeto. 

En 1994 los amigos de María Reiche realizaron las gestiones y lograron que Las Líneas de Nasca fueran declaradas por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad,

La Universidad Nacional Federico Villarreal (UNFV), con la colaboración de la Dirección de Museos del Instituto Nacional de Cultura (INC) organizó para la inauguración de un verano en el Museo de Sitio de Ancón una gran exposición en su homenaje. El Dr. Alejandro Miró Quesada apoyó esa iniciativa brindándole todo su apoyo al arqueólogo Justo Cáceres, director del Museo y se trasladaron hasta Ancón grandes foto-murales de las Líneas de Nasca preparados por el Servicio Aerofotográfico Nacional (SAN) y las colecciones de cerámica y tejidos de la universidad. 

El Dr. Luis Arista Director del INC y el Dr. Miro Quesada inauguraron la exposición con la presencia de la Dra. María Reiche y los representantes de la embajada alemana. Los veraneantes tuvieron la oportunidad de conocer las investigaciones de las Pampas de Nasca y saludar en persona a la distinguida dama, en su silla de ruedas, llena de felicidad, mientras que el conjunto de música nativa del Centro Cultural  de la Universidad tocaba sus quenas,  antaras y pututus, y los jóvenes danzantes evolucionaban en la plaza de los arqueólogos de Ancón, frente al museo.

Esa fue una de sus últimas presentaciones en público de María Reiche quien ya se encontraba delicada de salud. María Reiche murió, el   8 de junio de 1998  a los 95 a años, después de haber estudiado y defendido las Líneas de Nasca de los depredadores, salvando para el  Perú un Patrimonio Arqueológico único, que en numerosas  oportunidades estuvo a punto de ser destruido.

-“La gente que vivió hace mucho tiempo dejó un documento único  que considero constituye  un capítulo esencial en el desarrollo de la mente humana. No hay nada igual en ninguna parte del mundo.

BIBLIOGRAFIA 

Kosok Paul (1947) The mysterious markings of Nazca, Natural History, Vol. 56, mayo. Págs. 200-207 y 237-238.

Kosok Paul (1965)   Land, Life and Water in Ancient Peru. Long Island University Press, New York. 

Kosok Paul y Reiche Neuman María (1949), Ancient Drawings on the Desert of Peru, Archaeology, Vol. 2, No. 4, diciembre. Págs. 206-215.

Mejía Xesspe Toribio (1942) Acueductos y Caminos antiguos de la hoya  del Rio Grande de Nasca”. Actas y trabajos del XXVIII Congreso Internacional de Americanistas, 559-569, Lima

Reiche Neuman María (1949) Los dibujos gigantescos en el suelo de las pampas de Nazca y Palpa, Letras, No. 30, Lima. 

Reiche, María (1951)  Orientación y medidas en los dibujos antiguos en las Pampas de Nasca. Homenaje al IV Centenario de la Fundación de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Conferencia de Ciencias Antropológicas. Pp. 219-227, UNMSM, Lima.

Reiche Neuman María (1958), Interpretación astronómica de la figura del mono, Actas y Trabajos, Tomo I, Lima.

Reiche Neuman María (1965) El pájaro anunciador del Inti Raymi. Cultura y Pueblo, Número especial, Lima, Págs. 12-14.

Reiche Neuman María (1968) Orientación y medida de los dibujos de las pampas de Nazca, Letras, No. 49, Lima.

Reiche Neuman María (1968) Secreto de la pampa, Letras, No. 49, Lima. 

Reiche Neuman María (1974) Peruvian Ground Drawings, publicado por la autora, Kunstraum München E. V.

Reiche Neuman María (1974) Las gigantescas huellas de Nazca y Palpa, Imagen, No. 3, mayo.

Reiche Neuman María, Mystery on the Mesa (1977) Time, 25 de marzo de 1974, Pág. 2. 

Reiche Neuman María (1987) Geheimnis der wuste, Mystery on the Desert, Misterio en la pampa, edición trilingüe, publicado por la autora, Sexta edición, Perú.

Rossel Castro Alberto (1977) Arqueología al Sur del Perú, Editorial Universo, S. A., Lima.