Las islas del litoral peruano en la cosmovisión prehispánica

por:  Antonio Hudtwalcker Morán



 



Las islas del litoral peruano en la cosmovisión prehispánica


PUBLICADO POR ISLASDELPERU | 27 DE JULIO DE 2011


(Artículo adaptado de la ponencia brindada en el I Seminario de Turismo y Arqueología “Dr. Raúl Sotil Galindo”, realizado en la ciudad de Palpa-Ica del 3 al 5 de diciembre 2009. Organizado por ISTP Palpa-Río Grande)

Marco general y conceptual

En su obra El Perú, el sabio Antonio Raimondi menciona que en el litoral peruano existen 30 islas, 54 islotes y algunas rocas. Todas carecen de agua dulce y consecuentemente son áridas, la mayor parte de ellas está cubierta de valiosos depósitos del estiércol de las aves marinas conocido como guano.

De todas las islas de nuestro litoral, San Lorenzo es la de mayores dimensiones, posee un amplio registro de evidencias arqueológicas e históricas y es la única que cuenta con investigaciones arqueológicas sistemáticas, que incluyen prospecciones y excavaciones autorizadas por el Instituto Nacional de Cultura (hoy parte del Ministerio de Cultura).

Una de las interrogantes que surgió a partir de la investigación arqueológica e histórica de la isla San Lorenzo por parte del Proyecto Arqueológico Isla San Lorenzo fue respecto a la significancia de las islas del litoral peruano en el contexto prehispánico.

Para responder esta pregunta, se cuenta dos enfoques complementarios. El primero referido a las evidencias arqueológicas encontradas en sus territorios, así como a la representación de éstas en la cultura material de los pueblos prehispánicos, principalmente en la iconografía. El segundo, basado en las referencias escritas en las crónicas y manuscritos coloniales, donde se narran mitos y costumbres ancestrales de los pueblos prehispánicos, vinculados con el mar y las islas.


Las evidencias arqueológicas recuperadas en las islas de nuestro litoral, principalmente provienen de la época de la explotación del guano durante la segunda mitad del siglo XIX; es decir, corresponden a descubrimientos circunstanciales, no enmarcados en una investigación arqueológica sistemática. Esto representa una gran limitación porque no se cuentan con los registros arqueológicos de los contextos y sus asociaciones, simplemente son un listado de objetos y restos humanos. La principal fuente de referencia es el artículo de George Kubler (1948) donde se presentan y describen una serie de objetos provenientes de las islas de nuestro litoral, recuperados durante la segunda mitad del siglo XIX. El artículo de E. George Squier (1872) presenta algunos objetos de metal y madera provenientes de las islas de Chincha y Guañape. En el artículo de Manuel González de la Rosa (1908) se describen los datos consignados por los gobernadores de las islas de nuestro litoral, en base a preguntas que les hizo a los mencionados señores durante los años 1869 y 1872, como parte de sus estudios históricos respecto a la antigüedad de la civilización peruana, González de la Rosa pensaba que para responder esa interrogante era importante indagar en los hallazgos realizados bajo las capas de guano de las islas, debido a que éstas necesitaron de muchos siglos para cubrir los objetos encontrados inclusive a más de 30 metros de profundidad. Otra fuente de referencia es el libro por Luis Alayza y Paz Soldán (1951), el mismo que incluye los testimonios brindados por Luis Gamarra Dulanto, ingeniero técnico de la Compañía Administradora del Guano.

Entre los objetos o artefactos recuperados en las islas tenemos: utensilios de madera (bastones de chonta), representaciones talladas en madera de personajes en cuclillas con los brazos cruzados en el pecho o con las manos amarradas en la espalda, representaciones de vasijas de cerámica con representaciones de aves y otras figuras, tejidos de algodón, canaletes o guares de madera talladas con representaciones de peces, vasijas de oro y plata, máscaras de oro y laminillas de metal (plata y oro) algunas con representaciones de peces. Así mismo, se menciona restos humanos decapitados. Interesante es la descripción de uno de los hallazgos registrados en las islas de Chincha en el año 1867, el que consistió en el cuerpo de un individuo decapitado, sobre el que colocaron ocho laminas de plata repujada con representaciones de peces de diferentes especies y laminillas de oro cubriendo el pecho y las costillas, el cráneo de este individuo fue encontrado a cierta distancia del esqueleto (Gonzales, ibíd.).

Las representaciones iconográficas en la cultura material de las diferentes culturas prehispánicas relacionadas con el mar y su simbología, la pesca y los recursos hidrobiológicos son amplias y se encuentran en diversos soportes como vasijas cerámicas, objetos tallados en madera, textiles y vestimentas rituales, murales y frisos de los templos, diversos objetos rituales de madera, de metal y líticos. Por el contrario, las representaciones vinculadas con el tema de las islas son en menor número y en la mayoría de los casos son de manera indirecta, dificultando la interpretación sobre el tema. En la iconografía de la cerámica Mochica encontramos representaciones referidas a las islas. En el libro Iconografía Mochica (Hocquenghem 1987) se menciona que las islas están relacionadas con escenas donde se observa un templo, un “chamán”, escenas de cazas de lobos utilizando grandes porras con un extremo redondo y el otro aguzado (similares a la descripción de los bastones de chonta registrados en la isla de Macabí por la autoridades guaneras) y algunos objetos de cerámica probablemente con ofrendas al interior. Por otro lado, en las islas Macabí y Lobos se encontraron, durante el siglo XIX, objetos con representaciones talladas en madera donde se observan personajes desnudos y atados, a manera de “prisioneros” o víctimas llevadas para ser sacrificadas en las islas. Los especialistas en la cultura mochica manifiestan que definitivamente existe una relación directa del mar con una divinidad femenina y la luna; además, de acuerdo con las representaciones iconográficas, se realizaban sacrificios humanos en las islas (Ulla Holmquist, comunicación personal).

La evidencia de la cultura material prehispánica recuperada en las islas de nuestro litoral, necesita ser complementada con la información proporcionada por las fuentes escritas coloniales, lo que permite darles coherencia, hacer mejores inferencias y postular interpretaciones adecuadas.

Al respecto, en su tratado sobre extirpación de idolatrías, el sacerdote jesuita Arriaga (1621), menciona que los pueblos costeños creían que las almas de los difuntos iban a las islas guaneras y que eran conducidas por los lobos marinos. De acuerdo con la cosmovisión prehispánica de los pobladores del litoral, las islas fueron consideradas huacas o lugares sagrados donde residían las almas de los difuntos.

Un dato aportado por el sacerdote agustino Calancha (1638) en su crónica moralizadora refiere que los costeños prehispánicos ofrecían anualmente a las islas, entre otras cosas, “ojas” de plata. Estas hojas de plata corresponden probablemente con las laminillas de metal con representaciones de peces mencionadas por González de la Rosa en el artículo referido en la presente introducción.

El mito de Cuniraya y Cavillaca, narrado por Francisco de Ávila (1608) en su manuscrito sobre Huarochirí, cuenta que la princesa Cavillaca con su hijo en brazos huyendo de Cuniraya, penetra en el mar y se convierte junto con su hijo en las islas que están al frente del sitio arqueológico de Pachacamac en Lurín. El mito de Vichama, narrado por el padre Calancha cuenta que algunos de los curacas y caiques de Végueta, en el valle de Huaura, fueron convertidos en piedras y puestos en el mar como islas y peñones, adorándolos como divinidades y ofreciéndoles cada año hojas de plata y chicha. Coincido con la propuesta de María Rostworoski (1998) donde refiere que para los antiguos pobladores de la costa, las islas representaron personajes encantados, señores y divinidades bajo un aspecto rocoso y áspero; así mismo, al igual que las piedras sacralizadas presentes en todo el ámbito andino, son semejantes a las divinidades presentes en los cerros nevados de la cordillera de los andes, las islas encarnaban a seres tutelares a quienes se les ofrecía sacrificios variados, incluidos los humanos.

Otro aspecto relacionado con las islas, durante la época prehispánica, fue la explotación de los recursos hidrobiológicos presentes en sus territorios, de todos ellos probablemente el más importante fue el estiércol de las aves marinas conocido como guano de las islas, utilizado como fertilizante en sus cultivos, conforme lo narra el inca Garcilaso de la Vega (1609) en Los Comentarios Reales. Asimismo, los sacerdotes Arriaga (ibíd.) y Calancha (ibíd.) cuentan que los pobladores costeños adoraban a Huamancántac, considerada la divinidad del guano, a la que luego de ayuno antes y después de la extracción del guano, realizaban ofertorios con bailes, cantos y chicha.

El Proyecto Arqueológico Isla San Lorenzo

La isla San Lorenzo, ubicada frente al litoral limeño, constituye un territorio de encuentros donde confluyeron por diversos motivos y a lo largo del tiempo variadas poblaciones. Sus caletas y playas guardan el testimonio de importantes acontecimientos ocurridos en nuestra historia nacional, por lo que representa una ventana hacia el pasado

Las primeras investigaciones arqueológicas en la isla fueron realizadas por el científico alemán Max Uhle durante los años 1906 y 1907, concentrándose en la ocupación prehispánica, recuperando gran cantidad de vasijas de cerámica, objetos metálicos, prendas textiles y especímenes orgánicos, la colección recuperada por este investigador se guarda en el Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú. Posteriormente, en el año de 1974 por encargo del INC, el Instituto Riva Agüero de la Pontificia Universidad Católica del Perú (IRA-PUC) realizó el catastro arqueológico del valle del Rímac, donde se incluyó recorridos en la isla. En 1978, Marcela Ríos y Enrique Retamozo realizaron el estudio de los objetos de metal de la colección recuperada por Uhle en la isla. En 1995, Johny Isla estudia algunos objetos cerámicos de dicha colección.

La Marina de Guerra del Perú a través de la Dirección de Intereses Marítimos e Información impulsó la investigación de la isla desde el año 1995, fecha en la que constituyó un comité de trabajo para la recuperación del patrimonio científico, histórico y arqueológico de la isla. Las investigaciones promovidas por la Marina de Guerra pueden ser divididas en dos grandes etapas. La primera abarcó desde el año 1995 hasta el año 2000, etapa que se enfocó principalmente en la recopilación de fuentes bibliográficas conocidas y concluyó con la prospección arqueológica de la isla, encargada por convenio al IRA-PUC, la prospección estuvo bajo la responsabilidad de la doctora Mercedes Cárdenas Martin. Luego del reconocimiento sistemático era necesario continuar con una segunda etapa en la investigación científica de la isla, por lo que en el año 2003 nació el Proyecto Arqueológico Isla San Lorenzo (PAISL), cuyo objetivo principal fue realizar las excavaciones científicas en el cementerio republicano de caleta Panteón y en el cementerio prehispánico de caleta de La Cruz, así como de realizar reconocimientos arqueológicos complementarios en toda la isla. En esta segunda etapa, se realizaron dos temporadas de trabajo de campo (2003 y 2004). Muchos son los temas de investigación que surgen a partir de los resultados del proyecto, si poco era lo que se conocía de la ocupación prehispánica, mayor era el desconocimiento de las evidencias arqueológicas para los períodos históricos del desarrollo cultural, desde la Colonia hasta la República. La investigación histórica es limitada y poco es lo que se conoce de documentación escrita para la isla San Lorenzo, por lo que el dato arqueológico constituye la primera y principal fuente de información para elaborar un diagnóstico de las diferentes ocupaciones humanas en la isla.



La historia cultural de la isla se remonta a los tiempos prehispánicos, principalmente a la etapa final del Intermedio Tardío y durante el Horizonte Tardío de nuestra cronología, comprendida entre los siglos XIV y XVI d.C., cumpliendo funciones rituales y económicas.


Durante la Colonia, con la extirpación de idolatrías, la isla perdió la función ritual pero conservó la económica, principalmente orientada a la explotación de canteras, con la extracción de piedras para la construcción de obras en Lima y el Callao. Debido a su ubicación estratégica con relación al Callao, también cumplió funciones de seguridad, se establecieron depósitos de explosivos, presidios y un puesto de vigía.


Muchas de las actividades llevadas a cabo durante la colonia continuaron en tiempos republicanos pero a mayor escala, especialmente la existencia de presidios y la explotación de canteras acompañada con denuncios mineros. A partir de la primera mitad del siglo XIX, la isla empezó a cumplir funciones de salubridad e higiene pública con la implementación de una estación de cuarentena asociada a la intensa actividad portuaria del Callao que caracterizó ese siglo. Una actividad económica que cobró mucha fuerza a mediados del siglo XIX fue la explotación del guano de las islas, aunque San Lorenzo no fue una isla por excelencia guanera. El auge de la actividad portuaria del Callao, principalmente durante la segunda mitad del siglo XIX, determinó que en la isla se desarrollara un complejo industrial destinado a satisfacer las necesidades ocasionadas por el intensivo movimiento naviero.


La presencia de la Armada Peruana se intensificó a partir de la primera década del siglo XX, alcanzando notable presencia con la inauguración de la Base Naval San Lorenzo en 1926 durante el segundo gobierno de Augusto B. Leguía. Desde entonces, a lo largo del siglo XX y en la actualidad, la isla cumple funciones militares de seguridad nacional.


Los resultados de las investigaciones del Proyecto Arqueológico Isla San Lorenzo representan un aporte para establecer las bases en el conocimiento científico del desarrollo arqueológico e histórico de lo ocurrido en la isla. Gracias a la investigación que realiza el proyecto se está escribiendo la verdadera historia cultural de la isla, basada en criterios objetivos fehacientemente comprobados. Tarea que se desarrolla gracias al estudio y análisis crítico de todas las investigaciones arqueológicas e históricas realizadas con anterioridad al proyecto.



Balance Final



Las islas en tiempos prehispánicos representaron espacios sagrados y de importancia económica, además conformaban una unidad con la parte continental del litoral. Se necesitan mayores estudios iconográficos que permitan profundizar el significado de las islas para las épocas prehispánicas anteriores al Intermedio Tardío de nuestra cronología cultural, las fuentes escritas son útiles principalmente para el Horizonte Tardío y la parte final del Intermedio Tardío. Asimismo, se requieren de investigaciones arqueológicas en las islas de nuestro litoral a fin de obtener información registrada en el marco de trabajos científicos que puedan ser contrastadas con las fuentes iconográficas y documentales.


Bibliografía

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Calancha, Antonio de la (1976/1638). Crónica moralizadora del orden de San Agustín en el Perú. 6 tomos. Lima: Edición de Ignacio Prado.

Cobo, Bernabé (1958/1653). Historia del Nuevo Mundo. Madrid: Biblioteca de autores españoles.

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Raimondi, Antonio (1965). El Perú. Tomo IV. Lima: Editores Técnicos Asociados.

Rostworoski, María (1998). Las islas del litoral peruano. Actas del IV Congreso Internacional de Etnohistoria, Tomo I. Lima: PUCP.

Squier, George (1871-72). Antiquities from the guano or huanu islands of Perú. Journal of the Antropological Institutes of New York, Vol. I, pp. 47-56.




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POR:

José Antonio Hudtwalcker Morán

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Licenciado de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Miembro ordinario del Instituto Riva Agüero-PUCP. Interés en arqueología marítima y subacuática

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